Opositores atacaron dos sedes del PT y marcha oficialista escrachó a Globo
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Pintadas en la sede de San Pablo
"Si atacan a Lula, me atacan a mí", gritaban los manifestantes, con banderas rojas del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) en el poder, fundado por Lula al final de la dictadura militar en 1980.
"Estoy aquí porque estoy indignada", dijo a la AFP Simone Simoes, profesora retirada, ante la sede de TV Globo, donde se concentraron "al menos 200 personas" según una fuente policial.
"No acepto la manipulación que los medios en general hacen de la investigación sobre Petrobras. Todas las acusaciones son dadas como verdad, las pruebas son secundarias", criticó.
"Yo no soy del PT, nunca lo he sido, pero defiendo a Lula y al gobierno electo" de la presidenta Dilma Rousseff, "blanco de constantes agresiones mediáticas y judiciales", añadió Simoes.
Según esta simpatizante de Lula, el opositor Partido Socialdemócrata (PSDB) ya advirtió que bloqueará toda votación en el Parlamento, mientras no se acepte el proceso de destitución parlamentaria contra Rousseff.
Angela Maria Mees, representante de ventas de 61 años, estimó de su lado que "la prensa en Brasil se constituye en el cuarto poder e intenta hacer caer un modelo de gobierno implantado por el PT hace 14 años para mejorar la distribución de los ingresos y más igualdad social".
"Lo que me choca es el nivel de egoísmo de las élites. Lo que se distribuye (para los más pobres, NDLR) representa apenas 0,5% del PIB y eso ¡molesta!. Es por eso que es la hora de la movilización", añadió esta manifestante.
Lula y el presidente del PT, Rui Falcão, llamaron a los militantes de esa fuerza a salir a las calles y enfrentar la "arbitrariedades" que, según ellos, cometen contra ellos quienes investigan el desvío de al menos 2.000 millones de dólares de Petrobras.
En su declaración a la prensa tras responder durante tres horas el interrogatorio policial, Lula ratificó su predisposición a postularse nuevamente a la Presidencia en 2018 y desafió a la oposición a que lo enfrente "en las calles", un escenario que, dijo, conoce "mejor que nadie".
Paralelamente, movimientos de oposición preparan para el domingo próximo una nueva jornada de manifestaciones en todo el país para protestar contra el gobierno y apoyar las investigaciones del escándalo Petrobras.
Decenas de políticos, legisladores y ejecutivos de empresas están presos o imputados o sospechados por el desvío de fondos en Petrobras mediante la sobrefacturación de obras y servicios contratados por la petrolera a otras empresas.
Los hechos investigados ocurrieron durante los dos mandatos presidenciales de Lula (2003-11) y el primero de su sucesora, Dilma Rousseff (2011-15), quien fue ministra de Energía y presidenta del Consejo de Administración de Petrobras en aquel período.




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