La Procuraduría General de la República de Brasil acusó hoy de corrupción ante el Supremo Tribunal Federal al ministro de Relaciones Institucionales, Walfrido dos Mares Guia, y al senador socialdemócrata Eduardo Azeredo.
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Ambas acusaciones, presentadas por el procurador general, Antonio Fernando de Souza, se extienden a otras trece personas y se refieren a asuntos de corrupción ocurridos en la campaña para las elecciones regionales de 1998, en las que Azeredo fue candidato al gobierno regional de Minas Gerais.
Según la Procuraduría, Azeredo y dos Mares Guia dirigieron una red dedicada a la captación ilegal de dinero para la campaña, en la que el actual senador intentaba ser reelegido gobernador.
En esa red estaba también el publicista Marcos Valerio Fernandes, quien más tarde tuvo una actuación clave en la recaudación de dinero para los sobornos pagados a parlamentarios entre 2003 y 2005, los dos primeros años del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Además de dos Mares Guia, Azeredo y Fernandes, la Procuraduría ha acusado a otras doce personas, todas relacionadas a la campaña de 1998 en el estado de Minas Gerais.
El jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados, José Mucio, del Partido Laborista Brasileño (PTB), al que pertenece dos Mares Guia, dijo hoy que el ministro había manifestado su malestar y que estudiaba su posible separación del cargo.
"Cualquier persona que esté bajo una amenaza de esas se sentiría mal", explicó Mucio, a quien la prensa local menciona como posible sustituto del ministro en caso de una renuncia.
Si se confirmase la salida de dos Mares Guia, se trataría del segundo ministro que el presidente Lula pierde por acusaciones de corrupción en los once meses que van de su segundo mandato.
En mayo pasado, el entonces titular de Minas y Energía, Silas Rondeau, renunció a su cargo acusado de recibir comisiones de una empresa que participaba en licitaciones de obras públicas convocadas por ese despacho.
En el 2005, durante el primer mandato de Lula, un escándalo de grandes dimensiones desatado por sobornos en el Parlamento hizo tambalear al Gobierno y le costó el cargo a José Dirceu, considerado entonces como el "brazo derecho" del jefe de Estado.
También, por otras irregularidades, en marzo del 2006 renunció el ministro de Hacienda Antonio Palocci, que era uno de los hombres más cercanos a Lula tras la dimisión de Dirceu.
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