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23 de septiembre 2006 - 00:00

Otro revés para Blair: miles de manifestantes anti-guerra marcharon contra gobierno

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Decenas de miles de manifestantes protestaron el sábado en contra del primer ministro británico Tony Blair, en vísperas de un encuentro de su Partido Laborista, donde la lucha por el liderazgo parece eclipsar el debate sobre políticas gubernamentales.

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Con consignas en rechazo a la guerra en Irak y las armas nucleares, al tiempo que coreaban "Blair debe irse", los manifestantes llegaron al centro de la norteña ciudad de Manchester, que será anfitriona de la conferencia anual del Partido Laborista, desde el domingo hasta el jueves.

Será la última conferencia anual para Blair como líder del partido tras nueve años en el poder y tres victorias electorales consecutivas.

El respaldo de Blair a la invasión a Irak lanzada por Estados Unidos, sus políticas sobre Oriente Medio y sus reformas de los servicios públicos han causado malestar entre muchos laboristas, provocando una caída de su popularidad.

A principios de este mes, Blair se vio obligado a anunciar que renunciaría dentro de un año, debido a que las disputas por su sucesión se hicieron públicas.

"El mensaje que estamos intentado llevar al Partido Laborista es que realmente es hora de que Blair se vaya", dijo en una protesta Yasmin Ataullah, portavoz del Movimiento Británico Musulmán.

"No es sólo la política exterior, es también por los numerosos fracasos en las políticas internas", aseveró a Reuters Ataullah durante las protestas organizadas por la coalición "Paren la Guerra".

La cuñada de Blair, Lauren Booth, marchaba al frente de una de las protestas contra de la guerra en Irak y dijo a la prensa que era "una gran vergüenza" para ella estar relacionada con el primer ministro.

La policía estimó que el número de manifestantes se acercaba a 20.000, pero los organizadores afirmaron que decenas de miles más habían tomado las calles.

Blair deberá enfrentar críticas implacables a sus políticas por parte de los delegados de su partido, aunque la posibilidad del resurgimiento de la oposición conservadora podría causar que los laboristas adopten un frente común.

Tras bastidores, sin embargo, las discusiones sobre la salida de Blair y su sucesión serán arduas, según dijeron parlamentarios laboristas.

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