Josef Fritzl, el austríaco que encerró a su hija durante 24 años, abusó y engendró con ella siete hijos, amenazó con matarlos inyectando gas en el sótano donde los mantenía retenidos.
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Los cuerpos policiales también están investigando la afirmación de Fritzl de que la puerta cerrada del sótano se abriría automáticamente si él no acudía durante un extenso período. El hombre, de 73 años, declaró a la policía a principios de semana que amenazó con llenar de gas el sótano donde permanecían su hija y tres de sus hijosnietos. «Pero todavía no hemos demostrado que su declaración sea correcta», dijo Helmut Greiner de la Oficina Federal de la Policía Criminal. Los detectives también están investigando la puerta de cemento reforzado del sótano.
Fritzl ha dejado de declarar tras haber hablado con su abogado, según las autoridades. La policía también está investigando una llamada telefónica a su esposa en 1994 en la que fingió ser la joven. En aquel momento, Elisabeth Fritzl llevaba 10 años encerrada en el sótano sin ventanas de la casa de sus padres, sin que su madre lo supiera. Imitando la voz de su hija, Josef Fritzl llamó a su esposa y le pidió que cuidara del bebé de Elisabeth, que había dejado en la puerta.
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