14 de agosto 2008 - 00:00

Pánico, pillaje y devastación

Georgia -Muchísimas casas ardían ayer en las afueras de la ciudad georgiana de Gori, mientras los soldados sudosetos y rusos saqueaban las viviendas en algunos pueblos.

Cerca de una estación de servicio, el cuerpo de un hombre con la boca ensangrentada, aparentemente civil, yacía no muy lejos de otro cuerpo calcinado y semioculto bajo una camioneta volcada.

Cientos de soldados, principalmente rebeldes de Osetia del Sur pero también rusos, fueron pasando casa por casa en los pueblos de camino a Gori, robando televisores y otras pertenencias.

El tráfico en la carretera que lleva de Osetia del Sur a Gori era intenso, con vehículos civiles repletos hasta rebosar por las ventanas de los objetos robados durante los saqueos. Entre los soldados sudosetos reinaba una atmósfera carnavalesca de extrema tensión.

  • Automóvil

  • «¡Tome todo lo que quiera, es gratis!», decía un soldado ruso ataviado con unos relucientes anteojos de sol que conducía un coche BMW procedente del saqueo. Otro soldado rompió el parabrisas de un auto con la culata de su rifle de asalto.

    «La próxima vez deberíamos invadir Turquía. Es muy agradable», dijo otro soldado con un casco de esquí en la cabeza y bebiendo botellas de cerveza de marca georgiana. Las iba tirando por el camino cuando aún estaban medio llenas.

    En pueblos como Ergneti o Borgneti se levantaban inmensas humaredas negras procedentes de los huertos en llamas que abrasaban ambos lados de las casas abandonadas. Milicianos y militares rusos fueron vistos entrando en tiendas y bares del camino y saliendo con cartones de cigarrillos y botellas de cerveza y coñac, incluso con dos pistolas antiguas.

    Una vez en Tsjinvali, capital de Osetia del Sur, la fila de coches desfilaba por las calles alardeando del botín saqueado mientras los vecinos los aclamaban a su paso. Uno de ellos era una furgoneta de policía georgiana con dos grandes banderas ondeando, una de Osetia del Sur y otra de Rusia.

    Un miembro de las tropas rusas de camino a Gori dijo que en aquella zona se habían escuchado disparos durante la noche y se habían visto francotiradores georgianos.

    Los soldados de un control en la frontera ficticia entre Osetia del Sur y Georgia dijeron que entre las tropas rusas se encontraba el batallón Vostok, denunciado en numerosas ocasiones por los defensores de los derechos humanos por sus actuaciones en Chechenia.

    Se escucharon varias explosiones a distancia, pero no había manera de distinguir su origen porque el paso estaba cortado por varios vehículos con soldados sudosetos que llevaban cintas blancas atadas a sus fusiles como señal para que las tropas rusas no les dispararan.

    En un momento, cinco vehículos con soldados locales se acercaron a las tropas rusas en la carretera de Gori. Los oficiales rusos los hicieron salir de los coches, tumbarse al suelo e identificarse antes de dejarlos pasar.

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