3 de agosto 2004 - 00:00

Paraguay: acusan de homicidio a dueño del shopping; 365 muertos

Los funerales de las víctimas del incendio del shopping de Asunción (arriba) concentraron ayer el dolor y el enojo de los paraguayos. Mientras, el dueño del establecimiento, Juan Pablo Piva, y su hijo Daniel (abajo, a la derecha y a la izquierda de la foto, respectivamente) negaron haber ordenado el cierre de las puertas.
Los funerales de las víctimas del incendio del shopping de Asunción (arriba) concentraron ayer el dolor y el enojo de los paraguayos. Mientras, el dueño del establecimiento, Juan Pablo Piva, y su hijo Daniel (abajo, a la derecha y a la izquierda de la foto, respectivamente) negaron haber ordenado el cierre de las puertas.
Asunción (AFP, Reuters, EFE, ANSA) - En medio de la dolorosa situación y mientras continuaba el rescate de cuerpos de las víctimas del incendio del domingo en un centro comercial de Asunción, que dejó hasta el cierre de esta edición 365 muertos, las autoridades judiciales imputaron a siete personas (entre ellas, al dueño del establecimiento) por homicidio doloso.

Cuerpos totalmente calcinados diseminados por el piso, algunos pegados contra otros, fueron encontrados ayer por los bomberos en el sector de la carnicería, el patio de comidas y el estacionamiento del devastado shopping Ycuá Bolaños. Se trató del peor incendio registrado en el mundo desde 1990, y dejó 30 niños muertos y 98 desaparecidos.

La mayoría de los cadáveres no identificados fue transportada hasta la Comandancia del Ejército, ubicada a 20 cuadras del lugar del siniestro. Los cuerpos ya identificados fueron entregados a sus familiares.

• Acusación

El fiscal Edgar Sánchez acusó al dueño del centro comercial, Juan Pío Paiva, de homicidio doloso. Lo propio hizo con su hijo, Víctor Daniel, y con otras cinco personas acusadas de haber cerrado las puertas al desatarse el incendio. Según se informó al cierre de esta edición, el testimonio de un guardia de seguridad del establecimiento sería clave en la inculpación contra Paiva.

Una veintena de testigos ya relató a la policía que los responsables del local cerraron las puertas para que nadie saliera sin pagar, hecho considerado como el motivo principal de la tragedia, según el fiscal Sánchez.

Paiva, por su parte, niega que su personal haya bloqueado las salidas y se limitó a señalar que «fue una tragedia».

«Fue el humo negro y la rapidez con que el fuego se apoderó del local», afirmó Paiva en rueda de prensa en el Departamento de Investigaciones de la Policía, donde se encuentra detenido junto a su hijo Daniel, por orden de la fiscal
Teresa Sosa.

«Yo no voy a polemizar. Tenemos indicios fehacientes de homicidio culposo», dijo el fiscal Sánchez.
Otro procurador, Rafael Fernández, dijo en tanto que «por unas monedas segaron la vida de personas».

Bombero baleado

El portavoz del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Roque González, confirmó que las puertas del edificio estaban cerradas cuando sus hombres llegaron al local. Relató que personal de seguridad del centro comercial disparó contra un bombero voluntario cuando intentó abrir la entrada principal. «Soy bombero», le dijo el funcionario, según González, «y le descerrajó otro tiro, pero no lo alcanzó», afirmó.

Fernando José Sánchez
, un joven de 21 años, dijo a la televisión que fue testigo de que las puertas «fueron bloqueadas para que nadie pudiera salir sin pagar». «Son unos criminales», se descargó. «Mi hermano está desaparecido. Mi papá llevó ayer un cadáver a la morgue, que se parecía a mi hermano, pero en el establecimiento, cuando se lo limpió, nos dimos cuenta de que no era», manifestó entre sollozos.

Mientras el país vivía el primero de los tres días de luto ordenados por el gobierno, los bomberos y voluntarios que realizaban tareas en el centro comercial suspendieron ayer a la tarde las labores «para preservar las pruebas». Se aseguró, en ese sentido, que la posibilidad de encontrar sobrevivientes es nula.

El suceso ocurrió presuntamente por efecto de la explosión de gas contenido en tanques industriales. El fuego se propagó rápidamente y consumió el establecimiento en media hora, cuando alrededor de 700 personas realizaban compras o disfrutaban de las instalaciones en el patio de comidas, a la hora pico de concurrencia.

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