Paraguay elige presidente a diez meses de la destitución de Lugo
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Más de 300 observadores extranjeros y unos 1.200 nacionales supervisarán los comicios.
Lugo, quien ganó en 2008 por una alianza en la que los liberales aportaron el 70% de los votos, fue defenestrado por el Congreso el 22 de junio de 2012 por "mal desempeño de sus funciones", tras un conflicto de tierras que dejó 17 muertos.
Con su caída, tildada de "golpe parlamentario" por el expresidente y sus aliados políticos de la región, Paraguay fue suspendido del Mercosur y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Más de 300 observadores extranjeros y unos 1.200 nacionales supervisarán los comicios, que las autoridades pronostican será "uno de los actos más impecables" de la historia electoral de Paraguay.
"Puede que haya un resultado ajustado, pero todos han manifestado que, a pesar de que no hay nada escrito, van a reconocer los resultados", dijo por su parte a la AFP Salomón Lerner, jefe de la delegación de la Unasur.
Unos 3,5 millones de paraguayos están convocados a las urnas para elegir al sucesor del liberal Federico Franco, el exvicepresidente de Lugo que asumió interinamente el gobierno en junio, y lo entregará el 15 de agosto a quien resulte electo.
Además de presidente, se elegirá un vicepresidente, así como 45 senadores y 80 diputados, representantes en el Parlamento del Mercosur, y autoridades departamentales. Por primera vez votarán unos 22.000 empadronados en Argentina, Estados Unidos y España.
Las mesas abrirán a las 7 hora loca y cerrarán a las 16. La divulgación de los sondeos a boca de urna está autorizada desde las 17 locales y la difusión de los resultados preliminares se prevé para las 20.
Según las encuestas, Cartes y Alegre lideran la puja electoral, con entre el 35 y el 40% de al intención de votos.
La izquierda, dividida en dos grandes grupos tras la caída de Lugo, lucha por convertirse en la tercera fuerza. Tanto Mario Ferreiro, un expresentador de televisión que postula por la concertación Avanza País, como Aníbal Carrillo, candidato del Frente Guasú (FG) que lidera Lugo, aspiran a aumentar los cuatro escaños en el Congreso que las fuerzas progresistas alcanzaron en 2008.
Lugo, un exobispo católico que reconoció dos hijos concebidos mientras era sacerdote y enfrenta juicios por paternidad por otros dos niños, es el primer candidato al Senado del FG.
La campaña electoral estuvo signada por el cruce de agravios en un país donde la corrupción y el clientelismo campean, y donde en las últimas semanas una epidemia de dengue ha afectado a unas 65.000 personas.
Alegre, que dice representar el "Paraguay decente contra el Paraguay de las mafias", señala que Cartes tiene vínculos con el narcotráfico y recuerda que estuvo preso por evasión de divisas, un caso del que finalmente salió indemne.
Cartes, en tanto, acusa a Alegre de apropiarse indebidamente de 25 millones de dólares durante su gestión como ministro de Obras Públicas de Fernando Lugo (2008-11).
"Voto a Alegre porque hizo muchas cosas por el país", dice a la AFP Bryce Agüero, un abogado de 36 años, embanderado de azul, blanco y rojo, los colores del pabellón nacional y de la alianza "Paraguay Alegre", que reúne a liberales, disidentes colorados y seguidores del caudillo Lino Oviedo, fallecido en febrero en un accidente de helicóptero durante una gira proselitista.
José Alvaredo, un guardia de seguridad de 52 años actualmente desempleado, asegura sin embargo que el país "está en la miseria", y sólo el partido Colorado puede cambiar el rumbo. "Horacio es rico, no tendrá necesidad de robar", dice.




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