De ese total, 50 millones corresponden a instituciones financieras extranjeras, que incluyen al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).
Otros 21 millones corresponden a deudas con acreedores locales, a quienes el gobierno intenta convencer de aceptar un canje por bonos que tendrían un plazo de cinco años. La falta de dinero es de tal magnitud que el gobierno se vio obligado a recurrir a los fondos del Banco Central para pagar la nómina. Esta situación llevó a que en febrero la agencia de calificación financiera Standard and Poor's bajara la nota de la deuda soberana de Paraguay a SD (default selectivo).
En un informe, el CADEP subraya como principal causa «el efecto de contagio de las crisis financieras que enfrentaron los principales socios de Paraguay», que son los países del Mercosur (la Argentina, el Uruguay y el Brasil).
El año pasado la economía de Paraguay sufrió su peor recesión de las últimas décadas, con una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) estimada oficialmente en 2,5% pero que el FMI cifró en 4,5%, una inflación de 14,5% y una depreciación del guaraní de 34% frente al dólar.
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