La policía griega se enfrenta con los manifestantes.-
La primera huelga general del año se registró en Grecia en contra de la reducción de los salarios, las pensiones y el gasto social que exige la troika a Atenas a cambio del nuevo préstamo que evite la bancarrota del país. El principal sindicato de trabajadores del sector privado, GSEE, ha denunciado las demandas de la troika como un "chantaje" que condena a Grecia a "la pobreza".
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Las nuevas medidas de austeridad "privarán de recursos a los servicios públicos", especialmente la sanidad y la educación, e "intensificarán el círculo vicioso de la recesión", criticó ADEDY, la principal unión de funcionarios del país. Entre ambos sindicatos representan a aproximadamente la mitad de los trabajadores del país.
Pero también las cámaras de comercio y asociaciones que representan a los pequeños y medianos comerciantes decidieron acompañar la huelga, ya que acusan a la troika y al gobierno que dirige Lucas Papademos de que con estas medidas "se reducirán los estándares de vida del pueblo griego" y, de esta forma, también lo hará el consumo, poniendo en peligro sus negocios.
Los barcos permanecieron amarrados en puerto debido a la participación en la huelga de los principales sindicatos de marineros e ingenieros del ramo. Los trenes tampoco salieron de sus estaciones mientras que el transporte público en las principales ciudades del país funcionó con cierta normalidad para permitir a los manifestantes acudir a las protestas convocadas en el centro de las principales ciudades.
En cambio los vuelos, tanto nacionales como internacionales, no se vieron afectados al no secundar los sindicatos de pilotos ni los controladores la huelga. Los hospitales atendieron sólo las urgencias, los maestros no acudieron a las escuelas, no abrieron los tribunales y tampoco lo hicieron los bancos, tanto públicos como privados.
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