27 de junio 2016 - 19:05

Parlamentarios laboristas votarán para forzar salida de su líder, Corbyn

Jeremy Corbyn.
Jeremy Corbyn.
A nueve meses de ser electo líder de la principal fuerza opositora de Reino Unido y a cuatro días de convertirse en uno de los grandes perdedores por la salida del país de la Unión Europea (UE), el laborista Jeremy Corbyn se enfrentó este lunes en una guerra pública con sus propios compañeros en el Parlamento para mantenerse en el cargo. Este martes votarán para forzar su salida.

"No permitiremos que la democracia de nuestro movimiento sea determinada por un puñado de parlamentarios que se niegan a aceptar el mandato de Jeremy. No nos vamos a ningún lado. Nos mantendremos juntos para que Jeremy Corbyn siga siendo el líder del Partido Laborista", arengó uno de los hombres de confianza del acoso dirigente, John Mc Donnell, en la plaza frente al Parlamento.

Cientos de personas inundaron esa plaza anexa a Westminster para apoyar a Corbyn, un veterano dirigente progresista que el año pasado logró ganar la jefatura de uno de los partidos más importantes del país por el voto masivo de no afiliados, muchos vinculados a la tradicional izquierda.

Muchos de los que este lunes apoyaban a Corbyn frente al Parlamento llevaban carteles de fuerzas de izquierda como el Partido Socialista y el Partido Socialista de los Trabajadores, según mostró el diario The Guardian.

Corbyn también habló ante los militantes que se concentraron para apoyarlo.

"Fui elegido líder del Partido Laborista para distribuir la riqueza y el poder", sentenció, antes de lanzar una dura crítica a la política neoliberal del actual gobierno conservador. En todo momento, evitó referirse a las peleas internas y el motín que enfrenta dentro de su fuerza.

Mc Donnell, el ministro de Finanzas en las sombras, y Corbyn hablaron ante la pequeña multitud luego que adentro de Westminster se desatara un breve pero sonora guerra entre algunos miembros de la bancada laborista y los leales al líder de la fuerza.

La bancada laborista se reunió especialmente para discutir una moción de no confianza presentada por la parlamentaria Margaret Hodge contra Corbyn a raíz del triunfo del Brexit en el referéndum del 23 de agosto, luego de que el líder laborista hubiera hecho campaña por la permanencia del Reino Unido en la UE.

"Pese a ser un hombre decente, creo que no tenemos el liderazgo que necesitamos y que el país necesita. (...) Dos de cada tres votantes de la clase trabajadora votaron a favor del Brexit", sentenció Hodge, al pedir que Corbyn dé un paso al costado.

El martes, el político de 67 años será sometido a una moción de censura.

El jefe laborista se negó a hacerlo, e, inmediatamente, los gritos, las acusaciones y la tensión escalaron en la sala.

En medio de ese clima, la bancada acordó que votará la moción de no confianza de Hodge, lo que sucederá este martes. El objetivo del establishment más conservador es conseguir el apoyo de al menos 51 diputados para forzar a una nueva elección interna en el partido.

Corbyn dejó en claro que no renunciará y que, si hay una nueva elección interna, se volverá a presentar como candidato.

Al salir de la reunión, la tensión era tal que el equipo de prensa de Corbyn se cruzó en una discusión a los gritos con el diputado laborista John Woodcock, uno de los dirigentes de la fuerzas que cuestionó públicamente el liderazgo del veterano progresista desde el día uno, según The Guardian.

Tras la pulseada en el Parlamento y los discursos encendidos en la manifestación pro Corbyn afuera del edificio, Nic Dakin, el ministro de Escuelas en las sombras, presentó su renuncia y se sumó a los nueve que lo hicieron ayer, en solidaridad con Hillary Benn, el ex ministro de Relaciones Exteriores en las sombras, que Corbyn echó el sábado por considerar que encabezaba un golpe en su contra.

Hoy durante una sesión del pleno del Parlamento, Corbyn volvió a referirse a los que intentan removerlo de su cargo.

"Nuestro país está dividido y no va agradecer ni a la bancada de enfrente (en referencia a los conservadores) ni a la de detrás (la de los laboristas) que se permitan maniobras internas en este momento", advirtió, según la agencia de noticias EFE.

Sin embargo, horas después, el comité ejecutivo de los Jóvenes Laboristas de Londres anunció en un comunicado que retiraba su apoyo a Corbyn.

Poco parece haber servido la demostración de fuerza que intentó el líder laborista esta mañana al anunciar un nuevo gabinete en las sombras, es decir, a sus principales colaboradores en la discusión política con el gobierno, actualmente en manos del Partido Conservador, que también vive un debate interno por la sucesión del primer ministro, David Cameron, el otro gran perdedor que dejó el Brexit.

Entre las nuevas figuras que conformarán a partir de ahora el equipo de Corbyn figuran Emily Thornberry, como nueva responsable de Relaciones Exteriores; Diane Abbott, de Salud; Pat Glass, de Educación; y Andy McDonald, de Transporte.

También se sumaron Clive Lewis, en Defensa; Rebecca Long-Bailey, en el Tesoro; Kate Osamor, en Desarrollo internacional; Rachel Maskell, en Medioambiente y asuntos rurales; Corbyb Cat Smith en Implicación del Votante y Asuntos de la Juventud; y Dave Anderson, para asuntos vinculados con Irlanda del Norte.


En las últimas horas, 23 de 31 miembros del equipo de oposición -conocido como "gabinete en la sombra"- han anunciado su dimisión en protesta por la falta de liderazgo de Corbyn, al que achacan un "pobre" y "tibio" papel en la campaña por la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea (UE).

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