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En lo que se ha dado en llamar el "martes negro", lo gremios franceses le pusieron la primera piedra en el camino al gobierno del premier Jean-Pierre Raffarin, quien con esta reforma a las jubilaciones pretende hacer que la gente pague más y por más tiempo.
Los empleados contribuyen actualmente durante 37,5 años al sistema de pensiones, en el que los trabajadores pagan las jubilaciones.
Si los resistidos planes de Raffarin son aprobados, para el año 2020 todos los trabajadores tendrán que pagar durante 42 años.
Por eso es que los seis gremios más importantes del país planificaron este paro, que al parecer se llevaba a cabo con una alta adhesión.
Según fuentes diversas, el servicio de trenes permanecía desde las 20 de ayer "muy afectado" y en los aeropuertos se cumplen los servicios mínimos anunciados ayer, con el 80 por ciento de los vuelos cancelados.
Casi todos los trenes de larga distancia quedaron suspendidos, y París sólo asegura un servicio de ida y otro de vuelta con muchas ciudades del interior.
Sólo las líneas de la capital con Marsella, Burdeos o Lyon tienen una frecuencia ligeramente mayor, y los trenes internacionales, como los Thalys, mantienen una cierta normalidad en sus trayectos.
El paro en los trenes suburbanos dejó a la mayoría de localidades del cordón cercano a París totalmente aisladas.
En el centro de la capital, en tanto, casi no se veían colectivos y sólo funcionan tres de las 14 líneas de subterráneos, con una frecuencia del 10 por ciento con respecto a un día común.
Marsella, Estrasburgo, Burdeos, Nantes y Lille son otras ciudades que evidenciaban una parálisis casi total en su transporte público de pasajeros.
La huelga también parece haber generado un acatamiento importante en la educación, según las primeras informaciones.
Además, la inactividad se advertía en varios ministerios como Economía y Defensa, en las empresas públicas EDF y GDF y la mayoría de los hospitales.
La adhesión de los sindicatos gráficos no permitió la distribución de los diarios nacionales y de la mayoría de los regionales.
La huelga tuvo también su eco en las empresas privadas, como Peugeot, Alcatel o la Sociedad de Autopistas.
Asimismo, en todo el país los sindicatos y diversas organizaciones han convocado a 115 manifestaciones.
Los planes para reformar el sistema de jubilaciones fueron eliminados por anteriores gobiernos franceses después de los recordados paros de los trabajadores del transporte en 1995.
Las huelgas y el malestar social, junto a la política económica, aceleraron la caída del gobierno en 1997.
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