La policía lanzó gases lacrimógenos contra jóvenes que arrojaban piedras en el centro de Atenas, donde miles de trabajadores del sector estatal marcharon contra los recortes que el Gobierno defiende como necesarios para salvar a la nación de la bancarrota. Los vuelos aéreos estaban suspendidos y las escuelas y oficinas gubernamentales cerradas en la primera huelga nacional en Grecia en meses.
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Grupos de jóvenes rompieron baldosas de mármol y las arrojaron a la policía antidisturbios, que respondió con granadas de gases lacrimógenos y persiguió a los manifestantes a través de la plaza y las calles aledañas.
Los líderes sindicales dicen que este es el inicio de una campaña para frustrar las medidas de austeridad lanzadas el mes pasado por el Gobierno, luego de dos años de subas impositivas y rebajas salariales. La grave crisis de la deuda en Grecia genera un riesgo para la divisa euro y para todo el sistema financiero internacional. Las reformas cobraron una nueva urgencia esta semana cuando el Gobierno anunció que no podrá cumplir con los objetivos del déficit.
Miles de trabajadores estatales, jubilados y estudiantes se reunieron pacíficamente, tocando tambores y portando carteles con frases como "Borren la deuda" y "Los ricos deben pagar". Los manifestantes marcharon hacia la plaza a las afueras del Parlamento, donde los legisladores debatían si celebrar un referendo sobre la respuesta a la crisis fiscal.
La policía informó que hubo cuatro heridos. Los hospitales tuvieron que funcionar con personal de emergencia y algunas escuelas públicas estaban cerradas. Los trenes fueron interrumpidos y en el aeropuerto de Atenas se cancelaron más de 400 vuelos nacionales e internacionales. La Acrópolis y los principales museos también estaban sin funcionar.
A pesar de las nuevas medidas exigidas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno salió a admitir esta semana que no llegará a su meta para este año por casi 2.000 millones de euros, alterando a los mercados globales.
Los principales sindicatos, ADEDY y GSEE, esperan que cientos de miles de personas respalden el paro. "No están intentando salvar Grecia. Sólo están matando a los trabajadores", dijo el vicepresidente de ADEDY Ilias Vrettakos en un discurso. "Deberían quitarle el dinero a los ricos, no a nosotros", agregó.
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