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29 de agosto 2008 - 00:00

Pasión y promesa de cambio anoche en la apoteosis de Obama

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Denver (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - En una gigantesca celebración, Barack Obama aceptó anoche la nominación presidencial por el Partido Demócrata con un discurso en el que describió su visión de cambio en Estados Unidos: «Estamos aquí porque amamos este país demasiado como para dejar que los próximos cuatro años se parezcan a los últimos ocho», aseveró ante un público enfervorizado.

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El senador por Illinois, primer candidato presidencial de raza negra de la historia, hablaba al cierre de esta edición en un estadio de fútbol americano en Denver, Colorado, ante 75.000 partidarios, en coincidencia con el aniversario del discurso en el que Martin Luther King declaró: «Tengo un sueño», un hito en la historia del movimiento de derechos civiles de EE.UU. (ver página 19).

El mensaje, transmitido por las grandes cadenas de televisión en horario central, dio a Obama la mayor audiencia nacional hasta que se encuentre con su rival republicano, John McCain, a fines de setiembre, en el primero de tres debates cara a cara antes de la elección del 4 de noviembre.

«Nos enfrentamos a uno de esos momentos decisivos, un momento en el que nuestra nación está en guerra, nuestra economía desconcertada, y la promesa estadounidense ha sido amenazada una vez más», aseveró Obama, quien atacó el legado de George W. Bush.

Obama también vinculó a su contrincante con las políticas fallidas del actual presidente norteamericano. «John McCain votó con George Bush el 90% de las veces. Al senador Mc-Cain le gusta hablar de tener criterio, pero realmente qué dice de tu criterio pensar que George Bush estuvo en lo cierto el 90% de las veces», apuntó. «No sé ustedes, pero yo no estoy dispuesto a apostar a que la posibilidad de cambio sea de 10%», subrayó.

Para despejar los temores que genera su inexperiencia y su a veces errático discurso en materia de seguridad y asuntos internacionales, afirmó que «como comandante en jefe, nunca dudaré en defender a esta nación». «Solamente enviaré a nuestras tropas a poner en riesgo la vida con una misión clara y un compromiso sagrado de darles el equipamiento necesario para el combate, y el cuidado y los beneficios que se merecen cuando vuelvan a casa», agregó, sin embargo, en referencia a la guerra en Irak, de la que él fue uno de los principales críticos.

  • Acusación

    Sus rivales republicanos lo acusan con frecuencia de ser un orador que pronuncia discursos vagos, en los que no se ofrecen soluciones reales a los problemas del país. De ahí que ayer «explicó en detalle» lo que significará el término «cambio», si se convierte en presidente. «Cambio significa un sistema tributario que no premia a los grupos de presión que lo redactaron, sino a los trabajadores estadounidenses y a los pequeños negocios que lo merecen», dijo en referencia a su proyecto de gobierno. En ese marco también insistió en que dará incentivos fiscales a las compañías que creen puestos de trabajo en EE.UU. y no a las que lleven sus operaciones fuera del país.

    También abogó por reducir la dependencia estadounidense del petróleo de Oriente Medio, con inversiones en energías renovables y eficiencia, y por rebajar los impuestos en un 95% a las familias trabajadoras.

    Obama también explicó a sus seguidores presentes y a los millones de personas que lo vieron por las cadenas de televisión que los demócratas, al contrario de lo que dicen los conservadores, sí saben cómo defender al país. «Somos el partido de Roosevelt, el partido de Kennedy, o sea que no me digan que los demócratas no sabemos cómo defender a este país. No me digan que los demócratas no mantenemos la seguridad», se ufanó.

    El discurso estuvo precedido por una larga lista de oradores, entre los que se destacaron su compañero de fórmula, Joe Biden; el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson --clave para acercarle el voto hispano-, el ex vicepresidente Al Gore y el presidente del partido, Howard Dean.

    El evento generó largas colas de varios kilómetros desde primera hora de la mañana frente al estadio en el que habló el demócrata. Los miles de asistentes al acto soportaron el rigor del sol y la temperatura sin perder el entusiasmo.
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