El grupo insurgente, sin embargo, negó haber roto el diálogo y tener intenciones de abandonar la zona desmilitarizada, dejando el futuro de las tratativas en manos del presidente Según observadores, el giro de la crisis colombiana podría preludiar un nuevo incremento de la violencia, por lo que el gobierno citó a los altos mandos castrenses y puso en «máxima alerta» a todas las fuerzas militares.
Gómez dijo que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) solicitaron el plazo previsto de 48 horas para abandonar la zona de más de 42.000 kilómetros cuadrados desmilitarizada oportunamente para facilitar el proceso, por considerar que «no hay garantías» para seguir negociando debido a los controles oficiales en esa región. Sin embargo, subrayó que «todas las garantías están dadas y el país y el mundo entero lo saben» y, tras lamentar que las FARC -que cuentan con 16.500 efectivos y tienen presencia en 40% del país- no hubieran acogido las propuestas para desbloquear el proceso, manifestó que el gobierno «está dispuesto a mantener las puertas abiertas al diálogo y la negociación».
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