A menos de dos semanas del fin de la devastadora ofensiva israelí contra la Franja la Gaza, las dos principales fuerzas políticas palestinas, Fatah y Hamás, se enfrentaron públicamente y pusieron en duda la continuidad del gobierno de unidad nacional, acordado hace poco más de cuatro meses y tras siete años de un enfrentamiento militar que terminó de separar completamente a Cisjordania de Gaza.
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Desde El Cairo, el presidente palestino y líder de Fatah, Mahmud Abás, advirtió a sus colegas de Hamás, el movimiento islamista que desde 2007 controla de facto la Franja de Gaza, que "la unidad es la única opción y la situación actual no representa esa unidad".
"Si Hamás no quiere una sola autoridad, una sola ley y una sola fuerza de seguridad, no vamos a aceptar cooperar con ellos", agregó, según la agencia de noticias oficial Mena.
Tras llegar a un acuerdo a fines de abril pasado, Fatah, el partido laico del histórico líder, Yasser Arafat, y Hamás inauguraron un gobierno de unidad nacional transitorio, cuyo objetivo era reconstruir la economía de la Franja de Gaza, asfixiada hace siete años por un bloqueo militar israelí, y preparar elecciones en un plazo de seis meses.
Sin embargo, poco después de los apretones de manos, el gobierno de reconciliación palestino, que tiene su sede en Ramallah, Cisjordania, encontró su primer obstáculo.
En tanto, las potencias occidentales le advirtieron al presidente Abás que no gire dinero para pagar a los 45.000 empleados públicos que tiene la pequeña franja de unos 1,8 millones de habitantes porque estiman que alrededor de 18.000 serían miembros de la policía y las fuerzas de seguridad de Hamás, una organización considerada "terrorista" por Israel, EEUU y la UE.
La mayoría del presupuesto del gobierno de Abás y de la Autoridad Palestina proviene de ayuda financiera internacional. Además, el presidente palestino acusa a Hamás de mantener intacta su estructura gubernamental en Gaza, con 27 ministros y su propia fuerza de seguridad.
Durante la reciente ofensiva israelí que dejó más de 2.140 palestinos muertos, 11.000 heridos y cientos de miles de desplazados, algunos miembros del nuevo gobierno de reconciliación intentaron entrar a Gaza en un acto de apoyo y unidad. Fueron repelidos por cientos de personas.
Pese a que la tensión entre las dos fuerzas palestinas ya venía creciendo, Abás recién la hizo pública una vez terminada la ofensiva israelí de 51 días contra Gaza.
El encargado de contestar del lado de Hamás fue el vocero del movimiento en Gaza, Sami Abu Zuhri, y lo hizo con mucha más moderación. "Los comentarios de Abás contra nuestro movimiento y contra la resistencia son injustificados y carecen de base. Estamos de acuerdo en celebrar una reunión entre Al Fatah y Hamás para continuar el diálogo e implementar la reconciliación", aseguró el funcionario en un comunicado, citado por la agencia de noticias EFE.
"Le instamos (a Abás) a cesar el diálogo a través de los medios de comunicación y a darle una oportunidad al diálogo entre los dos movimientos", agregó el hombre de Hamas.
En medio de esta disputa política, la Franja de Gaza aún espera la reconstrucción prometida.
Por su parte, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) pidió a los países árabes una donación de 47 millones de dólares para poder iniciar una campaña de emergencia de cuatro semanas, que permitirá al menos liderar con los problemas humanitarios más urgentes.
Asimismo, en la franja esperan que Israel cumpla todos sus compromisos del acuerdo de cese de fuego -como extender el área permitida de pesca a seis millas náuticas- y que se abran negociaciones en El Cairo para discutir los temas que quedaron fuera del texto de la tregua, principalmente, el levantamiento del bloqueo militar, que según denunciaron la ONU y organizaciones humanitarias, imposibilita cualquier desarrollo o reconstrucción sustentable de la Franja de Gaza.
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