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8 de diciembre 2006 - 00:00

Peligro de estallido en Bolivia; Evo sin control

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Evo Morales
Cochabamba (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, garantizó ayer la seguridad y el éxito de la Cumbre Sudamericana que comenzará hoy en esta ciudad, pero no pudo ocultar el serio deterioro de la situación política.

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Los frentes de conflicto para su gobierno son numerosos: más de 1.000 personas -entre ellas cuatro gobernadores, varios alcaldes, legisladores, dirigentes empresariales y socialesse mantienen en huelga de hambre en contra de su pretensión de hacer aprobar la nueva Constitución con la mayoría absoluta, en lugar de los dos tercios de los miembros de la Asamblea Constituyente prescriptos por la ley; el Congreso se ha fracturado, con los legisladores oficialistas y opositores sesionando en lugares diferentes; resurgen las versiones de un autogolpe; y crecen los llamamientos a una secesión del Oriente rico del país.

La tensión es tanta, que el prefecto ( gobernador) de La Paz, José Luis Paredes, fue retenido el miércoles por un grupo de campesinos afines al gobierno, que le exigían modifique su postura sobre el sistema de votación en la Constituyente. Finalmente, a la 1.30 hora local de ayer, fue liberado.

Durante una conferencia de prensa brindada en horas de la madrugada, Morales afirmó que todos sus colegas sudamericanos, salvo el de Colombia, Alvaro Uribe, han confirmado su asistencia a la cita en Cochabamba, pero admitió que en algunos países hay problemas internos y compromisos «de último momento».

En Buenos Aires, el martes, se anunció oficialmente que el presidente Néstor Kirchner no viajará a Cochabamba, pero la Cancillería boliviana ha dicho que Morales intentará convencerlo para que lo haga.

A continuación, los principales hechos registrados ayer en la crisis boliviana, que configuran la peor crisis en 11 meses de gobierno de Morales.

FRACTURA EN EL CONGRESO

Congresistas del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) decidieron sesionar en la sede de la vicepresidencia en La Paz, mientras que la oposición hizo lo propio en el Congreso.


Ante la huelga de hambre de más de 40 congresistas, en la sede parlamentaria desde el martes pasado -en protesta por el copamiento oficialista de la Constituyente-, el presidente del Senado y dirigente del MAS, Santos Ramírez, decidió el miércoles trasladar las sesiones de senadores y diputados a la vicepresidencia.

En una situación insólita, tanto los senadores de la oposición como los oficialistas (estos últimos, gracias a algunos suplentes) alcanzaron el quórum y pudieron sesionar. En el caso de los diputados, su titular, el oficialista Edmundo Novillo, explicó que la decisión de trasladar temporalmente la sede de las discusiones se debió a que quisieron «evitar un conflicto con la oposición».

EL TEMOR AL SEPARATISMO

Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz, la poderosa región que lidera las protestas contra Morales, dijo que Bolivia avanza peligrosamente hacia un autoritarismo que puede escindir el país.


En la gobernación de esta ciudad, capital económica de Bolivia, Costas se sumó el lunes a la huelga de hambre opositora que, dice, mantendrá hasta que el gobierno acepte cambios en la forma de votación en la Asamblea Constituyente.

«Esto nos está llevando a una división, a una escisión y está provocando, con la mayor irresponsabilidad», una situación «que puede ser luctuosa para todo el pueblo boliviano», agrega.

En el plano de las probabilidades, Costas tampoco descartó una guerra civil y justificó como «válidos todos los temores que pueda haber de un desenlace, que se está provocando» desde las esferas del gobierno.

Más allá de la polémica por la Constituyente, los departamentos (provincias) de Tarija (rica en gas), Beni y Pando quieren imponer un régimen de autonomías, lo que implicaría modificar el carácter centralista del Estado boliviano.

LA HIPOTESIS DEL AUTOGOLPE

En otra definición fuerte, el cruceño Costas llamó a las Fuerzas Armadas a no prestarse a un «autogolpe».

«Apelamos a la conciencia y patriotismo de las Fuerzas Armadas, que no se presten a actitudes o intencionalidades que puedan darse, buscando un autogolpe o de generar un atropello de uso de la fuerza», urgió Costas, haciéndose eco de un rumor sobre la presunta militarización de Santa Cruz.

INTIMIDACION A LA PRENSA

En tanto, dos canales de televisión denunciaron haber sido amedrentados, el miércoles a la noche por simpatizantes de Morales, quienes cuestionaron su visión crítica.

Periodistas Asociados de Televisión (PAT), del que es importante accionista el ex presidente Carlos Mesa (2003-2005), y Unitel, del poderoso empresario ganadero y de la banca, Oswaldo Monasterios, fueron cercados en diferentes momentos por una veintena de personas.

El caso no pasó a mayores por la rápida intervención de efectivos de la Policía, y tampoco se identificó la militancia de los manifestantes.

Mario Espinoza, ejecutivo de PAT, informó que el grupo reclamó la línea informativa del conductor de noticias Roberto Barbery, ex ministro de Participación Popular de Mesa. Daniel Cárdenas, jefe de prensa de Unitel, dijo que el grupo quiso «asustar» al medio.

LLAMAMIENTO DE LA IGLESIA

«En nombre de Dios hago un vehemente llamado a todos los ciudadanos, en especial a quienes están con responsabilidades de gobierno, así como entidades cívicas y sociales» a que depongan sus posiciones antagónicas por el control de la Asamblea Constituyente
, dijo el cardenal Julio Terrazas.

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