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Lula presenció el partido, en el que Brasil derrotó a Alemania por 2-0 para alcanzar por quinta vez un título mundial, desde la sede de un sindicato metalúrgico en el estado de San Pablo. «Brasil necesitaba este título, porque la gente todavía estaba con el Mundial del '98 atravesada en la garganta. El pueblo brasileño tiene el alma lavada», dijo el líder del socialista Partido de los Trabajadores.
Por su parte, Serra celebró de manera discreta, después de haber invitado a periodistas a que lo vieran durante 20 minutos siguiendo el juego por televisión. Terminado el partido, los asesores de Serra repartieron camisetas con las leyendas «Brasil Campeón» y «Serrrra».
Apenas terminado el partido, Serra llamó al presidente
Anoche se especulaba con una mejora de los mercados brasileños tras la victoria del pentacampeonato del mundo, luego de una semana agitada cuyos vaivenes despertaron temor a nivel internacional sobre una propagación de la crisis en la región, y también del mercado estadounidense, que sacudió el miércoles pasado a los de todo el mundo tras el escándalo de la empresa WorldCom.
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