Perú opta entre izquierda y fujimorismo con interrogantes sobre la gobernabilidad

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Está en juego el modelo de libre mercado, que ha generado alto crecimiento pero escasas mejoras en las condiciones de vida. El rechazo parece motivar más que el entusiasmo a una sociedad fuertemente polarizada. El resultado promete ser ajustado y abrir la puerta a impugnaciones.

Lima - Para tratar de cerrar cuatro años de tormenta política que hundió a tres gobernantes, Perú escogerá el domingo a su presidente entre un profesor socialista desconocido hasta hace poco y una candidata derechista que ha prometido indultar a su padre condenado por violar los derechos humanos.

Pedro Castillo o Keiko Fujimori asumirán un cargo hasta ahora manchado por la corrupción, que ha salpicado a los seis últimos mandatarios electos y a la propia candidata de derecha. La desconfianza y la decepción con los políticos campea en gran parte de la población, cuando además la economía del país minero se ha visto gravemente afectada por uno de los brotes de coronavirus mas agresivos y con la mayor tasa de mortalidad del mundo.

Castillo, un profesor de primaria sin experiencia en la gestión pública, propone un nuevo comienzo reemplazando la Constitución, pero su ventaja de apenas dos puntos porcentuales en las encuestas está dentro del margen de error. La candidata Fujimori, la hija mayor del encarcelado expresidente Alberto Fujimori, de a poco ha recortado la distancia con Castillo, que lideraba ampliamente los sondeos tras ganar sorpresivamente la primera ronda de abril.

Un desenlace electoral demasiado estrecho podría ser puesto en duda por ambos candidatos, advirtieron analistas. “Si hay, como parece, un resultado ajustado, me temo que el perdedor no lo va a aceptar. El mejor escenario sería que quien gane, lo haga con una diferencia de por menos cuatro o cinco puntos para que no sea cuestionado”, dijo el analista Fernando Tuesta. “De allí podría venir aquello del problema de estabilidad”, agregó.

Perú, el segundo mayor productor mundial de cobre, vivió una de sus peores crisis en noviembre con tres jefes de estado en una semana tras fuertes protestas que dejaron dos muertos, luego de un duro enfrentamiento entre el Congreso y el Ejecutivo.

“La inestabilidad va ser signo de los próximos años, porque tenemos instituciones débiles, porque el Gobierno que entre va ser débil y va a carecer de legitimidad porque entramos en un proceso de polarización”, dijo la analista Giovana Peñaflor.

Para este balotaje presidencial, miles de personas han marchado en los últimos días para rechazar ambas opciones más que en apoyo de los candidatos.

Los críticos de Keiko Fujimori temen el regreso de un Gobierno “autoritario y corrupto” como el de su padre, mientras que Castillo suscita miedo a que encabece una administración comunista o chavista.

Castillo, que planea nacionalizar “sectores estratégicos” como el gas y la minería, quiere darle al Estado un rol preponderante en la economía y ha planteado la carrera electoral como una batalla “entre los ricos y los pobres”.

Sobre Fujimori, que quiere mantener el modelo de libre mercado en el país, pesa una denuncia fiscal de “lavado de activos” por presuntamente recibir aportes ilegales para su campaña presidencial del 2011. Ella niega los cargos.

Agencia Reuters

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