21 de octubre 2006 - 00:00

Pese a acuerdo entre religiosos no cesa la violencia en Irak: ayer 35 muertos

La ola de violencia en Irak está en franco ascenso.
La ola de violencia en Irak está en franco ascenso.
Bagdad (ANSA)- Un atentado suicida en un autobús, un ataque con morteros en un mercado y enfrentamientos en una segunda ciudad al sur de Bagdad causaron ayer la muerte de al menos 35 personas, tres de ellas marines, en Irak.

Dieciseis personas murieron y unas 50 fueron heridas en un ataque contra un mercado en Mahmudiya, sur de Bagdad, según el ministerio del Interior iraquí.

Pero la televisión la televisión local dio cuenta de 30 víctimas mortales y 52 heridos, mientras que el vocero del Ministerio de Defensa dijo que hubo 20 muertos y 30 heridos.

Las versiones también fueron diversas con respecto a lo utilizado para el ataque, porque algunas fuentes hablaron de disparos de mortero y otras de cinco bicicletas bomba.

El mercado se encontraba muy concurrido debido a las compras para la fiesta que marca el final del Ramadan, el mes de ayuno musulmán.

Otras siete personas murieron y 15 resultaron heridas en un atentado suicida a bordo de un autobús en Bagdad, dijeron fuentes de seguridad.

El kamikaze se hizo explotar en el interior de un autobús que transitaba sobre el puente al Hadid, en el centro de la capital iraquí.

Todas las víctimas son civiles.

La mayoría de los pasajeros del autobús eran mujeres y niños que se dirigían a realizar compras para la fiesta del Aid al Fitr, que señala el fin del mes sagrado del Ramadan.

Además, una segunda ciudad iraquí al sur de Bagdad, Sauira, fue escenario ayer de enfrentamientos entre milicianos del clérigo chiita Moqtada Al-Sadr y fuerzas iraquíes, según la policía.

Nueve personas murieron en ese hecho, desencadenado, de acuerdo a la policía, por una discusión entre un dirigente chiita de las milicias de Sadr y un agente.

Tres marines murieron ayer en combate en la provincia occidental iraquí de Al Anbar, lo que eleva a 78 el número de bajas norteamericanas desde el inicio de octubre, informó el comando estadounidense.

"Los tres marines, que participaban en una operación en Al Anbar, murieron en el curso de una acción del enemigo", expresó el comunicado.

Al Anbar es la provincia donde las fuerzas estadounidenses sufrieron el mayor número de bajas tras la invasión de Irak, en marzo de 2003.

En tanto, la calma volvió ayer a Amara, la ciudad chiita del sur de Irak donde en los últimos dos días murieron 18 personas en enfrentamientos entre las milicias de Sadr y la policía iraquí.

Los milicianos desaparecieron de las calles, donde la policía asumió el control y la ciudad regresó a su ritmo normal después de una noche en calma.

Los enfrentamientos armados comenzaron el jueves tras el arresto de un hermano de Sadr, comandante de las milicias del Ejército del Mehdi.

En la ciudad se encuentra una delegación de enviados del premier Nouri al-Maliki, que llegó el viernes para dialogar con los milicianos de Sadr para poner fin a la crisis.

Por otro lado, un comunicado del ejército estadounidense informó que un dirigente de la red Al Qaeda murió y otros siete dirigentes del grupo fueron arrestados en una redada conducida por militares norteamericanos en Ramadi, 110 kilómetros al oeste de la capital.

Según el comunicado, el "terrorista" muerto era un comandante de Al Qaeda en Ramadi "conocido por haber favorecido el transporte de explosivos y haber participado en numerosos ataques contra las fuerzas iraquíes y la coalición internacional".

A su vez, el viernes por la noche, 29 religiosos chiitas y sunnitas iraquíes reunidos en La Meca suscribieron un documento común en el que pidieron el fin a la violencia contra los musulmanes en Irak.

El documento se acordó al término de una reunión promovida en La Meca, ciudad santa en Arabia Saudita, por la Organización de la Conferencia Islámica (OCI).

El ayatolá Ali Sistani, figura central de los chiitas iraquíes, no se hallaba presente ni representado en la reunión, pero hizo saber que él "apoyaba y bendecía" el encuentro, informó un colaborador suyo en Najaf, Irak. También estuvo ausente Moqtada al-Sadr.

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