5 de octubre 2005 - 00:00

Pese a denuncias, Lula habla de reelección

Brasilia (EFE, LF) - Las investigaciones parlamentarias sobre la corrupción en Brasil empiezan a estancarse y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recupera oxígeno, al punto de que ya ha comenzado a hablar en público sobre su posible reelección el año próximo.

«El presidente ha dado un indicio de que será candidato el año próximo y el Partido de los Trabajadores (PT) comenzará a trabajar para que sea reelegido», declaró ayer el presidente de esa formación, Tarso Genro.

Aludió así a unos comentarios hechos por Lula el lunes, cuando participó en la inauguración de un congreso de la Asociación de Metalúrgicos de un suburbio obrero de San Pablo, donde comenzó su vida política en el sindicalismo.

Ante ese público afín, Lula destacó las dificultades para encontrar pruebas que tienen las tres comisiones del Congreso que investigan graves denuncias de corrupción contra su gobierno y su partido. Pero también habló sin tapujos de su posible reelección en los comicios previstos para el 1 de octubre de 2006.

«La reelección no es para mí una pasión, pero eso es algo que uno no quiere, es algo que uno construye»,
dijo Lula, en lo que tanto el presidente del PT como muchos sindicalistas parecieron entender como un mensaje cifrado.

«Los sindicatos son independientes, pero no se avergüenzan en decir que apoyarán a Lula como candidato a la reelección», apuntó el presidente de la Central Unica de Trabajadores (CUT), José Antonio Felicio.

• Obras

Más tarde, Lula visitó Heliópolis, una humilde comunidad de San Pablo, e insistió sutilmente con el asunto cuando hacía un repaso de las obras de su gobierno en el área de culturapara los más pobres. «Sepan que nosotros estamos apenas comenzando, porque no se pueden solucionar los errores de 500 años en solamente cuatro», declaró en alusión a la duración de su mandato, que terminará el 1 de enero de 2007.

Hasta que estallaron los escándalos de corrupción, las encuestas coincidían en que no existía candidato que pudiera derrotarlo en 2006, pero en los tres últimos meses, afectada por las denuncias, la popularidad de Lula ha caído a 45%, con una pérdida de entre diez y quince puntos. Paralelamente, los sondeos indican que podría perder en una segunda vuelta frente al alcalde socialdemócrta de San Pablo,
José Serra.

Las declaraciones de Lula cayeron mal en sectores de oposición, tanto en relación con la investigación de las corruptelas como en el sentido de la reelección.

«El presidente parece vivir en otro mundo», declaró el diputado
Gustavo Fruet, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Fruet dijo no entender cómo Lula cree que no hay pruebas de los escándalos, cuando por la corrupción vio caer a la dirección del PT en pleno, destituyó a unos cincuenta funcionarios, reorganizó su gabinete y aceptóla renuncia de José Dirceu, su otrora poderoso jefe de gabinete.

Según el legislador socialdemócrata, el presidente intenta crear un «clima electoral» a fin de distraer la atención sobre los graves escándalos.

No obstante, en las últimas semanas las comisiones parlamentarias que investigan las decenas de denuncias en torno al PT y al gobierno parecen haberse estancado y han producido pocas novedades.

El diputado
José Carlos Aleluia, del opositor Partido del Frente Liberal (PFL), afirmó ayer que eso puede ser productode una decisión del propiogobierno, del que insinuó que «opera tras bastidores» para obstaculizar el avance.

A pesar de la lentitud con que avanza ahora la investigación, hay nuevos indicios contra el PT que pasan por el dinero utilizado en la campaña que llevó a Lula al poder en 2002. Según el diputado petista
José Eduardo Cardozo, miembro de una de las comisiones de investigación, existen nuevos documentos que refuerzan la idea de que parte del dinero procedía del exterior y tenía un «origen dudoso», que «deberá ser determinado».

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