El presidente francés Nicolas Sarkozy reafirmó que "mantendrá el rumbo" de las reformas en su primera intervención pública tras la derrota de la derecha en los comicios regionales, luego de un pequeño cambio ministerial y de abandonar su emblemática tasa al carbono.
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"Nada sería peor que cambiar de rumbo, cediendo a la agitación propia de los periodos electorales", sostuvo Sarkozy en su declaración al término del consejo de ministros.
El contenido del mensaje estuvo destinado sobre todo al electorado que en 2007 lo llevó a la presidencia, estimaron observadores.
Sarkozy consideró que "la crisis impidió ver los efectos positivos de todo lo que se ha hecho" y apeló a "dar muestras de constancia".
"Debemos continuar las reformas", sostuvo el mandatario galo que atraviesa la mitad de su mandato con un índice bajísimo de popularidad.
"Ustedes me eligieron para sacar a este país del inmovilismo", enfatizó Sarkozy para quien hay asuntos que "no pueden esperar más" como la reforma de las jubilaciones y pensiones.
"Sé que es un asunto delicado, pero mi deber como jefe de Estado es garantizar que sus jubilaciones tengan financiación", sostuvo Sarkozy refiriéndose a una de las reformas que más rechazo genera en los franceses pues prevé elevar la edad de la jubilación por encima de los 60 años.
La oposición a esa reforma fue uno de los ejes de una jornada nacional de protestas y manifestaciones que ayer sacó a la calle a unas 800.000 personas convocadas por cinco grandes centrales obreras francesas (la mitad de manifestantes según la policía).
Esa reforma "no saldrá adelante a la fuerza (...) pero les prometo que antes de seis meses las medidas necesarias y justas habrán sido adoptadas", sostuvo.
El encargado de llevarla adelante será el nuevo ministro de Trabajo, Eric Woerth, designado el lunes en el marco de una remodelación ministerial limitada, destinada a aplacar los ánimos en el seno de la derecha, descontenta con la política de apertura a la izquierda del presidente francés.
La derrota de la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha) en los recientes comicios regionales por 35% de los votos contra el 54% para socialistas y ecologistas, encendió las luces de alarma en el Elíseo, cuando faltan dos años para la elección presidencial de 2012.
Tras los cambios en el gabinete, Sarkozy dio marcha atrás a la tasa al carbono -un impuesto que preveía gravar las emisiones de carbono de hogares e industrias- que meses atrás comparaba con "la descolonización, el sufragio universal y la pena de muerte".
"Confirmo sin ambigüedad nuestra elección de una fiscalidad ecológica pero subordino la creación de una tasa carbono interna a una tasa en las fronteras", es decir europea, dijo Sarkozy.