Nueva York - La inseguridad y vetustez de su infraestructura conspira contra la recuperación de la industria petrolera iraquí, que lejos de financiar la guerra como lo esperaba Washington, podría requerir todavía miles de millones de dólares. Los robos y sabotajes, como el que dañó un oleoducto entre dos yacimientos petrolíferos en la región de Kirkuk, interrumpen cada vez durante días e incluso semanas toda la cadena de producción.
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La industria petrolera acusa además una crítica falta de equipos y personal. «La situación de la industria iraquí es muy mala, y data de los años de embargo, después de la Guerra del Golfo. Era imposible importar repuestos y se echaba mano a lo que estaba disponible. Durante los últimos años la extracción se aumentó al máximo, y con ello se dañó los yacimientos», explica Frederic Lasserre, analistade SG Cowen. Los ingenieros miembros del partido Baas del presidente Saddam Hussein, que habían logrado hacer marchar la industria petrolera «con alambres» durante más de una década de embargo, en la mayoría de los casos perdieron su trabajo.
El vicepresidente del grupo petrolero estadounidense ChevronTexaco, Peter Robertson, afirmó que se necesitarán probablemente 40.000 millones de dólares «para poner al sector petrolero iraquí a los niveles modernos».
Irak produce actualmente alrededor de un millón de barriles diarios (Mb/d), 700.000 de ellos destinados a la exportación, que le reportan unos 800 millones de dólares mensuales.
Según Verrastro, Irak debería poder producir dos millones de barriles diarios a fin de año y 2,5 Mb/d en la primavera de 2004, su nivel de antes de los combates en marzo.
Antes de la primera Guerra del Golfo, Irak producía alrededor de 3,5 Mb/d.
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