«El gran problema de Bolivia es la inestabilidad política; si esto se supera y hay decisión de que las empresas privadas se queden, será posible negociar», dijo un representante empresario.
En las petroleras que tienen intereses en los dos países, también se coincide en que no habrá cambios en la cantidad de gas que la Argentina le compra a Bolivia desde 2004: alrededor de 7 millones de metros cúbicos diarios en otoño e invierno, menos de la mitad de lo que se exporta a Chile, y alrededor de 5% del consumo local en los días de mayor demanda.
Hay alguna preocupación por el precio, debido a una mayor incidencia de los impuestos, porque aun cuando ya desde junio rigen las alícuotas de 50% que fijó la nueva Ley de Hidrocarburos, todavía hay varios contratos que no se modificaron.
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