Yuma, EE.UU. (AFP, EFE, ANSA) - El presidente estadounidense, George W. Bush, pidió ayer al Congreso que le apruebe «un proyecto amplio» de reforma migratoria «que pueda firmar este año», y que debería dejar la puerta abierta para que los inmigrantes ilegales accedan a la ciudadanía tras cumplir ciertos requisitos.
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«La gente que entró ilegalmente en nuestro país no debería recibir una amnistía. La amnistía es el olvido de un delito sin penalización. Me opongo a la amnistía», dijo Bush hablando en Yuma, una localidad del estado de Arizona, en la frontera sur del país.
«Los inmigrantes ilegales que tienen raíces en nuestro país y que quieren quedarse deberían pagar una significativa penalización ( multa) por quebrar la ley y pagar sus impuestos y aprender inglés y mostrar que han estado trabajando por varios años», dijo.
Condiciones y penas
«La gente que reúna una serie de condiciones y pague una penalización de tiempo y dinero debería poder optar por la ciudadanía. Pero la aprobación (de la ciudadanía) no sería automática y deberían esperar detrás de aquellos que jugaron según las reglas y siguieron la ley», añadió.
Bush enumeró en un discurso los principales puntos que a su criterio debería tener una reforma migratoria, actualmente a debate en el Congreso, que el año pasado fracasó en conciliar las posturas del oficialismo republicano y la oposición demócrata sobre un tema central de la agenda política norteamericana.
El primero de estos puntos, «por supuesto, es dar seguridad a la frontera», dijo Bush.
El mandatario, que aprobó el año pasado la construcción de 1.200 kilómetros de muros y vallas en la frontera con México, elogió el trabajo de los guardias fronterizos en Yuma y comentó que visitó un barrio en el cual un vallado está permitiendo reducir el paso de ilegales por la zona.
«Espero que ahora el pueblo estadounidense entienda que la necesidad de un proyecto amplio de reforma migratoria es clara. La inmigración ilegal es un serio problema. Pone presiónsobre las escuelas públicas y los hospitales», porque afecta los presupuestos estaduales y locales, añadió el presidente.
«Este problema ha ido creciendo por décadas, y los pasados esfuerzos por solucionarlo fallaron. Estas fallas ayudaron a crear la percepción de que Estados Unidos no es serio al hacer cumplir sus leyes inmigratorias y que éstas pueden ser rotas (las normas) sin consecuencias», sostuvo.
Los grupos pro inmigrantes multiplican sus acciones para presionar por una reforma, luego de que una propuesta bipartidaria fuera introducida hace algunos días en el Congreso y se conocieran algunas líneas de trabajo de la Casa Blanca sobre la materia.
En particular, estas organizaciones, que hace un año iniciaron una campaña que movilizó a sus seguidores en multitudinarias marchas de protesta en las calles de varios estados del país, quieren un estatuto legal para los inmigrantes sin papeles y se oponen a iniciativas que incluyan la condición de salir y reingresar para acceder a ese beneficio.
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