Por primera vez en décadas, las noticias en la televisión estatal egipcia fueron anunciadas por una mujer que llevaba los cabellos cubiertos por un tradicional hiyab, algo que despertó una luz de alarma por la posibilidad de que el gobierno islamista recorte derechos civiles.
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Desde la creación del canal en los años 60, todas las mujeres habían llevado la cabeza descubierta. Sin embargo ahora, dos meses después de que el islamista Mohamed Mursi asumiera como presidente, la modalidad cambió.
A la redactora Fatma Nabil, que inauguró las nuevas reglas, se le sumarán otras tres mujeres que ya cumplían funciones detrás de cámaras y trabajarán en los noticieros de la cadena, informó la agencia de noticias DPA.
Como era de preverse, la nueva regla generó alarma en buena parte de la sociedad, ya que se teme que lleguen tiempos de islamización del panorama mediático y que los Hermanos Musulmanes, partido al que pertenece Mursi, se propongan llevar adelante un programa de reestructuración social a largo plazo sobre la base del derecho islámico.
"Sólo temo que esto en algún momento se dé vuelta y se prohíba que las mujeres que no tengan el cabello cubierto aparezcan en televisión", comentó la periodista televisiva Mona Salman.
Sin embargo, Nabil aseguró a la agencia Efe que con este paso se corrige "una situación extraña y anormal" en Egipto, donde la mayoría de las mujeres llevan velo.
"La periodista velada sufría discriminación", subrayó Nabil, en alusión a la política que mantuvo la televisión estatal egipcia desde su fundación hace medio siglo de no permitirles presentar el telediario, en consonancia con la imagen liberal que pretendía proyectar el régimen del derrocado Hosni Mubarak.
Según la interpretación usual que suele dársele a los preceptos religiosos del islam, las mujeres están obligadas a cubrirse los cabellos con un pañuelo (hiyab).
Sin embargo, también hay quienes afirman que de allí se deriva la simple regla de que las mujeres no deben llamar la atención en su forma de arreglarse y que, por tanto, llevar o no los cabellos cubiertos es una decisión personal.
Los gobiernos seculares de países islámicos, no obstante, apuntan a desterrar el pañuelo de la esfera pública.
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