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6 de octubre 2020 - 09:52

Alemania admite la vergonzosa presencia de la extrema derecha en su policía, pero niega que sea estructural

Un inédito informe oficial reconoce la existencia de agentes que defienden ideas racistas y neonazis, pero descarta que hayan formado una red interna en las fuerzas de seguridad.

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Casi 30 agentes fueron suspendidos por sus vínculos con la extrema derecha alemana.

Foto: Fmtnews

El gobierno de Alemania, acusado de minimizar la implantación de redes de extrema derecha en la policía y fuerzas armadas, publicó este martes un informe inédito sobre la cuestión, que califica de "vergüenza" aunque no de "problema estructural".

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Los escándalos se multiplicaron en los últimos meses, al detectarse varios grupos de policías intercambiando comentarios racistas. En el ejército, un comando de élite infiltrado por neonazis fue disuelto parcialmente durante el verano boreal.

"Cada caso confirmado constituye una vergüenza para las fuerzas de seguridad en su conjunto", declaró en conferencia de prensa el ministro del Interior, el conservador bávaro Horst Seehofer.

Los servicios de inteligencia censaron, de acuerdo a cifras publicadas este martes, unos 377 casos de extremistas de derecha en las fuerzas de seguridad, de los cuales 319 en la policía, una pequeña minoría entre los 300.000 miembros de las fuerzas del orden. Estos datos corresponden al periodo que va desde enero de 2017 hasta marzo de 2020.

"No hay ninguna red de extrema derecha en la policía federal", señaló su jefe, Dieter Romann.

Seehofer, si bien presentó el informa elaborado por los servicios de inteligencia, es reacio a realizar investigaciones profundas, para evitar el oprobio al conjunto del "99% de policías que respetan" la Constitución, dijo.

No obstante, los estados regionales (lands) de Alemania anunciaron que podrían lanzar sus propias investigaciones para llenar este vacío.

En efecto, las presiones aumentaron en los últimos meses, incluso dentro de la coalición de gobierno, para echar luz sobre la dimensión real de estos grupos.

El jefe del Estado, Frank-Walter Steinmeier, que tiene una autoridad moral en Alemania, instó a fines de septiembre a luchar con "más resolución" contra las redes de extrema derecha en el país.

La porosidad entre la extrema derecha y parte de la policía es, no obstante, algo comprobado. El partido Alternativa por Alemania (AfD) es el grupo en el Bundestag que cuenta con más agentes de policía en sus filas: 5 sobre 89.

Varios casos recientes, que estas investigaciones no incluyeron en su informe, suscitaron indignación en Alemania, donde el terrorismo de extrema derecha es considerado una de las principales amenazas a la seguridad del país.

En Renania del Norte-Westfalia, la región más poblada de Alemania, una treintena de policías, suspendidos desde entonces, intercambiaron por WhatsApp fotos de Adolf Hitler y esvásticas, así como banderas del Tercer Reich, y un montaje de un refugiado en una cámara de gas de un campo de concentración.

Un grupo similar fue desmantelado a fines de septiembre en Berlín.

El verano también estuvo marcado por la renuncia de un jefe regional de la policía alemana a causa de supuestos vínculos entre sus servicios y la extrema derecha.

El ejército también está concernido. La KSK, un comando de élite, fue disuelto parcialmente antes del verano. Veinte miembros eran sospechosos de pertenecer al movimiento neonazi, una proporción cinco veces mayor a la de la Bundeswehr (ejército federal) en su conjunto, según los servicios de contrainteligencia.

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