Por inmigración, Europa busca crear centros de recepción en África con ayuda de la ONU
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Ángela Merkel y Emmanuel Macron.
Aunque el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, volvió a anunciar para dentro de "dos o tres días" la propuesta italiana sobre la cual Roma se enfrentará con sus socios europeos.
En Alemania, junto a la canciller alemana y el jefe del Eliseo, estaba también el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para compartir con ellos el proyecto.
Los intercambios fueron positivos, dejaron trascender fuentes europeas.
Y los movimientos parecen ir en la dirección deseada por el presidente del Consejo italiano, Giuseppe Conte, quien el miércoles se reunirá en el Palazzo Chigi (sede del gobierno) con el titular del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien recorre las capitales del Viejo Continente para hallar un acuerdo sobre la cuestión antes de la reunión de fin de mes.
Una delegación de Bruselas ilustró el lunes sobre el proyecto a estrechos colaboradores de Salvini. "Concebimos la migración como un desafío común y nuestro objetivo sigue siendo una respuesta europea. Queremos evitar que Europa se divida. Apoyamos las propuestas de la Comisión y el fortalecimiento de Frontex (Agencia Europea para la Gestión de las Fronteras, Ndr)", advirtió Merkel.
La canciller, blanco de críticas del presidente estadounidense Donald Trump, también se juega una partida interna con su ministro del Interior, el "halcón" Horst Seehofer.
Quien dio pleno apoyo a su socia europea fue Macron. "Actuaremos de manera coordinada en nombre de la cooperación. No podemos responder de modo eficiente sin coordinación", explicó.
En tanto, el enviado especial de ACNUR para la ruta del Mediterráneo Central, Vincent Cocetel, ofreció hoy detalles sobre los centros de desembarco en el norte de África.
Explicó que, en la práctica, con las "plataformas regionales para los desembarcos" los países anfitriones deberían autorizar la utilización de su territorio sin estar necesariamente involucrados en las misiones posteriores al desembarco.
Los inmigrantes que no tengan necesidad de protección internacional serían ayudados a regresar a sus países de origen, mientras los otros serían llevados a centros ubicados más al sur, para ingresar en los canales de reinserción hacia Europa, como sucede con el proyecto piloto que la UE puso en marcha en Níger.
Bruselas se encargó de aclarar que el proyecto de las "plataformas" no tiene nada que ver con aquel austriaco-danés de colocar un centro en Albania adonde enviar a los inmigrantes ya arribados a la UE.
Cocetel subrayó que son dos conceptos distintos. A la iniciativa austriaca-danesa se refería el comisionadoeuropeo para las migraciones, Dimitris Avramopoulos, cuando pareció contenerse al hablar de "una propuesta aún poco concreta".
Budapest incluirá en su nueva Carta Magna la prohibición de recibir a inmigrantes que buscan mejoras económicas, una medida con la que el primer ministro nacional populista húngaro, Viktor Orban, busca blindar la negativa a las cuotas obligatorias de la UE.
El texto de la modificación de la Ley fundamental de 2011 aprobada hoy en comisión será votado mañana por el Parlamento y declara que "está prohibido colocar extranjeros en el territorio del país, sin la autorización del Parlamento".
Con la mayoría de dos tercios obtenida en las últimas elecciones, Orban está ahora consolidando su poder. A pesar de que los juristas constitucionales advirtieron que el derecho internacional prevalece sobre la ley nacional, incluso si está insertada en la Constitución.
Semanas atrás, los países del llamado Grupo Visegrad (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) habían abandonado antes de la creación la reforma del reglamento de Dublin en contra de la redistribución de los refugiados.
Sin considerar que en enero Orban había hecho introducir una ley desde el Parlamento que criminaliza a quienes ayudan a inmigrantes ilegales. Castigo para los transgresores: un año de cárcel.
No hace mucho, la propaganda del gobierno repite como un mantra que con el mecanismo de cuotas obligatorias, la UE está tratando de hacer llegar inmigrantes en masa, poniendo así en peligro la identidad y la cultura cristiana de los húngaros.




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