Potencias e Irán definen el futuro del plan nuclear
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Las piezas a encajar en ese acuerdo son muchas y las posturas, en algunos casos, alejadas.
Por un lado, hay que pactar cuánto uranio enriquecido y a qué nivel de pureza es conveniente permitir que Irán produzca. Este combustible alimenta las centrales atómicas que generan energía, pero también las bombas atómicas.
Aunque el G5+1 acepta la exigencia innegociable de Irán de seguir procesando uranio, la cuestión es la cantidad y calidad del mismo.
El plutonio, otro material de doble uso, militar y civil, es otro de los nudos gordianos.
Irán está construyendo una planta de agua pesada que, argumenta, usará en el tratamiento contra el cáncer.
Pero esa instalación genera también plutonio, que puede usarse en un arma nuclear, por lo que el G5+1 pretende que cambien las características de esa central.
El levantamiento de sanciones económicas a Irán o la regulación de futuras inspecciones son otras de las piezas de este puzzle negociador, que una fuente diplomática estadounidense de alto nivel ha llegado a comparar con un "cubo de Rubik".
"Sabemos dónde podemos ver puntos de acuerdo. Sabemos dónde hay huecos sobre los que hay que tender puentes. Pero también he dicho que esto en un cubo de Rubik y que lograr progresos en un elemento puede significar que hay más espacio para negociar en otro elemento", declaró esa fuente, que solicitó el anonimato, a un grupo de periodistas.
En principio, el acuerdo tendría que firmarse a finales de junio, si se quiere cumplir el plazo de seis meses que las dos partes se han dado, aunque también se contempla la posibilidad de una prórroga.
El plan es que en el próximo encuentro, que podría celebrarse a mediados de mayo, empiecen a ponerse negro sobre blanco los términos del eventual acuerdo.
"Estoy absolutamente convencido de que podemos, aunque el tema esencial no es si podemos escribir las palabras en papel, hacer el borrador. Se trata de las decisiones que tiene que tomar Irán, y algunas de ellas son muy difíciles", destacó esa fuente del Gobierno estadounidense.
Para Washington, el objetivo de dar garantías de que los iraníes "no obtengan armas nucleares" obligará a que Irán "haga cambios importantes y tome decisiones significativas".
Según esa fuente diplomática, la negociación "sigue el paso del plan de trabajo", por lo que espera que la redacción del borrador comience ya en mayo.
Estados Unidos y sus aliados occidentales temen que, bajo la apariencia de un programa atómico civil, Irán oculte aspiraciones militares, unas dudas que no han podido resolverse en una década larga de inspecciones, negociaciones y sanciones.
Mientras que el G5+1 negocia, Israel denuncia que Irán sólo pretende ganar tiempo y sigue sin descartar un ataque militar contra las instalaciones nucleares de este país, argumentando que se siente amenazado por Teherán.




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