6 de octubre 2006 - 00:00

Potencias mundiales aún sin acuerdo para sancionar a Irán

Londres (Télam/SNI).- Los ministros de Relaciones Exteriores de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Francia, y de Alemania- expresaron ayer en Londres su "profundo desacuerdo" con la negativa de Irán a suspender su plan nuclear.

Irán tenía dos opciones cuando Naciones Unidas le pidió que suspendiera su programa de enriquecimiento de uranio y "rechazamos que aún no haya tomado una positiva", afirmó la ministra británica de Exteriores, Margaret Beckett.

Los cancilleres reunidos en Londres acordaron discutir posibles sanciones contra Teherán en las Naciones Unidas, informó Beckett según la agencia Europa Press.

"Ahora consultaremos nuestras medidas bajo el artículo 41 en el capítulo 7 de la carta de Naciones Unidas".

Esa normativa concede al Consejo de Seguridad la potestad de establecer sanciones no militares, como el corte total o parcial de las relaciones diplomáticas y económicas, de transporte o comunicación.

Los representantes de los seis países recibieron un informe del responsable de la Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana, sobre sus contactos con el negociador nuclear iraní, Alí Lariyani.

"Nos hemos reunido para revisar la situación y damos las gracias a Javier Solana, pero estamos decepcionados porque nos ha informado que Irán no está preparado para detener sus actividades, tal y como se le pidió", dijo Beckett.

El pasado 31 de agosto, Teherán hizo caso omiso de un ultimátum fijado por el Consejo de Seguridad de la ONU para que suspenda la actividad de enriquecimiento de uranio, que Irán reclama como derecho por ser firmante del Tratado de No Proliferación de armas nucleares.

Estados Unidos y el Reino Unido quieren sanciones en caso de que Irán siga negándose a detener su enriquecimiento de uranio, algo que rechazan Rusia y China.

Antes del encuentro de hoy, Moscú dijo a través de su viceministro de Exterior, Alexander Alexeiev, que con Teherán es contraproducente hablar "en el idioma de ultimátum".

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