21 de febrero 2003 - 00:00

Powell: "No hay fecha límite, pero el tiempo ya se está acabando"

Washington, Moscú y Ankara (ANSA, EFE, AFP) -El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, afirmó anoche que desconoce si la nueva resolución sobre Irak, que su país presentará ante el Consejo de Seguridad de la ONU en los próximos días, contendrá «una fecha límite», pero advirtió que «el tiempo se acaba».

«Creo que la nueva resolución incidirá en el hecho de que Irak incumplió sus obligaciones contempladas en la (resolución de la ONU) 1.441 y en anteriores resoluciones, y llamará la atención sobre la necesidad de que habrá que hacer algo, o contemplar la posibilidad de una acción», afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense.

«Puede ser que un día, el Consejo de Seguridad tenga que echar un vistazo y decir 'esto no funciona, los iraquíes no están cumpliendo ni cooperando; más inspectores o prolongar las inspecciones no son la solución. Debemos usar la fuerza militar'», sentenció.

Preocupada por la estrategia norteamericana, Rusia denunció ayer fuertes presiones sobre los inspectores de armas en Irak para que presenten a los Estados Unidos un pretexto formal para una operación militar, y advirtió que está en juego el futuro de todo el sistema de relaciones internacionales.

•Presión

«Moscú está preocupado por la información que revela que se está ejerciendo una inmensa presión sobre los inspectores internacionales de armas en Irak», dijo el jefe de la diplomacia rusa, Igor Ivanov.

Según Moscú, «la presión sobre los inspectores trata de provocar su abandono de Irak, tal y como sucedió en 1998, o que presenten dictámenes ante el Consejo de Seguridad que pudieran ser usados como pretexto para lanzar una operación armada» contra ese país.

En cuanto al hipotético uso del veto por parte de Rusia, Ivanov manifestó que «el derecho de veto es una medida extrema a la que ningún país recurre si tiene otra posibilidad».


Al mismo tiempo, en un desusado mensaje de dureza con el amigo tradicional iraquí, Ivanov afirmó que «es imprescindible la plena colaboración por parte de Bagdad» para demostrar que no tiene armas de destrucción masiva y evitar un estallido bélico de la crisis.

Otro frente que sigue complicando a los Estados Unidos es Turquía. Ayer ese país dejó desairado al gobierno de George W. Bush al postergar la respuesta para autorizar a las tropas estadounidenses a establecerse en territorio turco para atacar al vecino Irak, a pesar de un emplazamiento de Washington.

El primer ministro turco, Abdullah Gul, anunció que hoy hará una declaración sobre las negociaciones con los Estados Unidos, quienes intentaron presionar a Turquía para que acepte la compensación de 26.000 millones de dólares a cambio de que su territorio pueda ser utilizado por las tropas estadounidenses.

«La oferta no se toca. La respuesta debe ser en el día», exigió Powell, pero el canciller turco, Yashar Yakish, respondió que «es difícil» que la ley sobre el paso de las tropas estadounidenses por Turquía sea aprobada por el Parlamento esta semana.

Por su parte, el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, frenó sus proyectos para producir una nueva generación de las llamadas «minibombas» nucleares y retomar las pruebas atómicas para experimentarlas.
Al responder a preguntas durante una conferencia de prensa, Rumsfeld dijo que ninguna decisión se tomó aún sobre este punto y dejó entrever incluso que no es inminente.

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