Los ojos del mundo estarán puestos hoy en el informe que brindará el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Allí aportará las prometidas «evidencias» para intentar convencer al resto de los países aliados de que un ataque a Irak es el único camino posible para otra fase de la lucha contra el terrorismo. «La guerra es la peor de las soluciones», se anticipó a responder Jacques Chirac, tras los vanos intentos de Tony Blair de que flexibilice su postura. El presidente francés advirtió que, llegado el caso, utilizaría su derecho a veto en la ONU.
Powell, acompañado del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), La exposición de Powell puede ser decisiva para obtener el respaldo de países miembros del Consejo de Seguridad como Alemania, Francia o Rusia -estos dos últimos, con derecho a veto-a la hora de emplear la fuerza contra Irak.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han querido precisar cuáles serán las pruebas que Powell revelará en la sesión, y sólo han precisado que serán «convincentes». El propio secretario de Estado ha reconocido que no aportará ninguna evidencia «irrefutable», aunque insiste en que en su conjunto la documentación demostrará de modo «claro, racional y fehaciente» la presencia de armas de destrucción masiva en Irak.
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