30 de agosto 2006 - 00:00

Preocupación en México por amenazas de Obrador

México DF (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - En medio de una fuerte preocupación por las amenazas de la izquierda mexicana de desconocer el resultado de las elecciones del 2 de julio y de crear un «gobierno paralelo», el presidente Vicente Fox rechazó ayer esas expresiones calificándolas de atentatorias contra la democracia.

«Quien atenta contra las leyes y las instituciones, atenta contra la historia, atenta contra el pueblo. Nadie puede argumentar el bienestar del pueblo para atentar contra el propio pueblo», dijo Fox en un acto con industriales de software.

El mandatario añadió que no tiene «la menor duda de que nuestras instituciones son fuertes, son creíbles, están haciendo su tarea, y habrán de garantizar al pueblo de México esa estabilidad política».

El candidato de la izquierda, Andrés López Obrador, rechazó las conclusiones del Tribunal Electoral, que dejó el lunes al oficialista Felipe Calderón a las puertas de su consagración como presidente electo. En ese sentido, amenazó con mantener su campaña de resistencia civil, que ya cumple un mes, y con crear un «gobierno paralelo».

Al respecto, el vocero presidencial, Rubén Aguilar, dijo de lo dicho por Obrador que « entendemos que se trata de una expresión política de carácter simbólica que no tiene ninguna vigencia en la conducción misma del Estado».

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió sobre 375 impugnaciones de los comicios presidenciales del pasado 2 de julio y confirmó que Calderón encabeza el escrutinio por 0,57 de punto porcentual, casi sin cambios con respecto a 0,58 de punto consignado en el primer recuento.

Esa Corte tiene hasta el 6 de setiembre para declarar formalmente la validez de las elecciones y, de hacerlo, proclamar al presidente electo, que deberá asumir el cargo el 1 de diciembre para un mandato de seis años.

López Obrador, candidato del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), aseguró que la resolución judicial es una « decisión política y no jurídica».

En su intención de mantener la « resistencia», el ex alcalde capitalino deberá lidiar con la resignación de sus simpatizantes, que consideran ya inevitable la designación de Calderón.

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