Primer aval de Bush al muro con México
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«¿La famosa foto de Rosenthal? No, es la estrategia de los demócratas para Irak», conversan
dos norteamericanos que ven a los opositores decididos a rendirse ante el terrorismo en
ese país, según el humor de Henry Payne, en «The Detroit News». La campaña contra el terror
es clave para George Bush, quien ayer dijo que la proyectada valla en la frontera con México
servirá, además de para frenar la inmigración ilegal, para detener a posibles terroristas.
Bush ha dejado entrever que firmará la ley, aunque también ha insistido en que prefiere una reforma, sobre la base de las realidades económicas del país, que incluya un plan de trabajadores huéspedes y la legalización de buena parte de la población clandestina.
La «ley del muro» no asigna fondos para la construcción de las vallas y varios analistas dudan de que éstas logren concretarse en su totalidad, en parte por la accidentada topografía del área. La ley firmada ayer incluye 1.200 millones de dólares para la construcción de muros y barreras en la franja fronteriza, y más fondos para la contratación de cerca de 1.500 agentes de la Patrulla Fronteriza.
Las autoridades mexicanas emitieron el lunes una nota diplomática en la que se quejaron del muro, y el gobierno estadounidense dijo que la revisará «muy cuidadosamente».
Las quejas por la iniciativa trascendieron las fronteras. «Para nosotros eso es inaceptable. Nos parece que ésa no es la solución a un problema», afirmó el español Fernando Fernández Martín, del grupo del Partido Popular en representación de los eurodiputados de la UE que visitaban Chile. La medida también fue criticada por Perú, Ecuador y Costa Rica, entre otros países latinoamericanos.



