Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El primer ministro israelí, Ehud Olmert, propuso ayer al presidente palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen), regresar a la mesa de las negociaciones sin condiciones previas, y precisó que lo ocurrido el miércoles en Beit Hanun fue una tragedia debido a un «error técnico» y que no forma parte de la política de su país.
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Después de disculparse por los bombardeos del ejército hebreo sobre ese poblado ubicado en el norte de la Franja de Gaza, donde murieron 18 civiles -en su mayoría mujeres y niños-, el premier exhortó a Abbas a reunirse con él sin condiciones previas, ni atendiendo a presiones por parte de del grupo terrorista Hamas.
Olmert agregó que el presidente palestino «se sorprendería de lo lejos que estoy dispuesto a llegar en las conversaciones. Le puedo ofrecer mucho», aseguró durante una exposición en la Conferencia de Primeros Ministros para las Exportaciones y la cooperación Internacional en Tel Aviv. Abbas «es un patriota palestino y no un patriota israelí. El luchará por los intereses palestinos como un león, pero es un hombre decente, rechaza el terrorismo», aunque «está sometido a presiones de los grupos terroristas y no tiene poder para oponerse a ellos y dominarlos». Sobre la tragedia de Beit Hanun, que suscitó duras críticas por parte del mundo árabe y de la comunidad internacional, el jefe del Gobierno israelí afirmó que «ciertamente esto no forma parte de la política de Israel; es una tragedia que lamentamos profundamente». «Me siento realmente incómodo con este suceso. Me siento afligido», indicó, y agregó que personalmente se implicó en la investigación de la causa.
Ataque no planeado
«Este hecho particular fue un error», precisó-Olmert, y abundó en que «no fue un ataque planeado». El premier reiteró que se trató de «una falla técnica de la artillería israelí» e insistió: «Lo he comprobado y verificado». Con todo, puntualizó que su país continuará sus operaciones militares en la Franja de Gaza mientras las milicias palestinas continúen lanzando cohetes contra el territorio israelí.
Refirió que Israel hará todo lo que esté en su poder para tratar de impedir que se produzcan incidentes similares al ocurrido en Beit Hanun, pero advirtió que en el futuro «es posible» que ocurran nuevas tragedias.
El mandatario también anunció en la conferencia que está dispuesto a liberar a numerosos presos palestinos como un gesto de buena voluntad hacia el presidente Abbas y no hacia el gobierno del grupo terrorista Hamas. Estas liberaciones se producirían, presumiblemente, a cambio de la puesta en liberad del soldado israelí Guilad Shalit, secuestrado por terroristas palestinos en junio pasado.
«Aun antes de que Shalit fuera capturado me reuní con (el monarca jordano) Abdallah II, con (el presiente egipcio) Hosni Mubarak, y con el primer ministro británico, Tony Blair, y les dije que estaba dispuesto a liberar a presos palestinos. Hoy les digo a los palestinos que no saben cuántos presos podrían recibir si liberan a Shalit», recalcó.
También tuvo palabras para referirse al grupo terrorista libanés Hizbollah al mencionar: «Puedo decir que Hizbollah ha perdido su apetito de combatir a Israel por muchos años».
Mientras tanto, en Beit Hanun, miles de personas participaron de los funerales de los civiles muertos durante la ofensiva israelí.
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