A solo seis meses de haber asumido la presidencia de Bolivia, Rodrigo Paz enfrenta una de las crisis políticas y sociales más complejas de los últimos años, marcada por cortes de rutas, reclamos salariales, falta de combustible y crecientes cuestionamientos a su gestión.
Desde hace más de diez días, distintos sectores sindicales y sociales mantienen bloqueos en cerca de 70 puntos del país, situación que derivó en problemas de abastecimiento, paralización económica y fuertes tensiones políticas.
Este sábado, el gobierno desplegó policías y militares para intentar liberar las rutas y garantizar el ingreso de alimentos, combustible y oxígeno medicinal a La Paz.
La COB, campesinos y mineros encabezan las protestas en Bolivia
Las movilizaciones son lideradas principalmente por la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos campesinos y sectores mineros.
Protestas Bolivia cortes ruta
Los cortes de ruta crecen en Bolivia.
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Los reclamos comenzaron con pedidos de mejoras salariales y soluciones frente a la escasez de combustible, aunque luego se sumaron otras demandas vinculadas con la economía y el acceso a recursos productivos.
Los mineros exigen nuevas áreas de explotación, mientras que los maestros públicos reclaman aumentos salariales y mejores condiciones laborales.
Con el correr de los días, las protestas se radicalizaron y algunos sectores comenzaron incluso a pedir la renuncia del mandatario.
La Paz sufre desabastecimiento y problemas sanitarios
Los bloqueos impactaron de lleno sobre la economía y la vida cotidiana en la capital boliviana. La Cámara Departamental de Industrias alertó que la región pierde hasta u$s15 millones por día debido a la interrupción del transporte y la actividad productiva.
Varias plantas industriales frenaron operaciones por falta de insumos y comenzaron a registrarse aumentos en los precios de alimentos y productos básicos. La situación también afectó al sistema sanitario.
Camiones que transportaban oxígeno medicinal quedaron varados en las rutas y hospitales de La Paz comenzaron a reportar faltantes críticos. Según el gobierno, al menos tres personas murieron por no haber recibido asistencia médica a tiempo.
Frente al agravamiento del conflicto, la administración de Rodrigo Paz puso en marcha este sábado un operativo denominado “Corredor Humanitario”.
Más de 3.500 efectivos de la policía y las fuerzas armadas avanzaron sobre distintos puntos de bloqueo para despejar rutas y permitir el ingreso de suministros esenciales.
Las imágenes difundidas por medios locales mostraron camiones cisterna y vehículos con alimentos avanzando entre piedras, escombros y barricadas levantadas por manifestantes.
En algunos sectores hubo enfrentamientos y grupos de protesta arrojaron piedras y explosivos caseros contra las fuerzas de seguridad.
El viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, aseguró que los efectivos actuaron sin armas letales. “Estamos abriendo un corredor humanitario”, declaró por su parte el comandante de la Policía, Mirko Sokol.
Acusan a Evo Morales de intentar desestabilizar al gobierno
Desde el oficialismo responsabilizaron a sectores vinculados al expresidente Evo Morales por el crecimiento de las protestas.
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El oficialismo apunta contra Evo Morales por las protestas.
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“Las demandas reivindicativas han sido atendidas en gran medida conforme a la realidad, pero hay fuerzas oscuras que buscan desestabilizar la democracia”, afirmó el vocero presidencial, José Luis Gálvez.
El propio Paz endureció el discurso y advirtió que quienes intenten “destrozar la democracia” terminarán presos.
El presidente sostiene además que heredó un “Estado quebrado” y una situación económica extremadamente delicada.
Sin embargo, sus adversarios cuestionan la lentitud de las respuestas oficiales frente a la crisis y remarcan que el mandatario no cuenta con mayoría parlamentaria ni con una estructura política sólida que le garantice respaldo.
La respuesta de Evo Morales
Por su parte, Evo Morales rechazó las acusaciones del gobierno y defendió las protestas sociales. Desde su cuenta de X, el exmandatario acusó a Paz de “tergiversar la voluntad popular” y de criminalizar la protesta.
“Que el pueblo ejerza su derecho a la libertad de expresión y protesta no es un ataque a la democracia”, escribió Morales.
Además, apuntó contra el oficialismo por supuestas maniobras electorales y cuestionó la utilización de fuerzas de seguridad para contener las movilizaciones.
“Rodrigo Paz afirma que quienes destruyen la democracia irán a la cárcel. Entonces, ¿irán también a la cárcel quienes impusieron un gobernador a La Paz con menos votos que los votos nulos?”, disparó el líder boliviano. La crisis expuso rápidamente la fragilidad política del nuevo gobierno.
El aumento de precios, la escasez de combustible y los problemas de abastecimiento profundizaron el malestar social en distintos sectores del país.
Mientras el Ejecutivo intenta recuperar el control de las rutas y garantizar el suministro básico en las principales ciudades, las protestas mantienen en tensión a Bolivia y abren interrogantes sobre la estabilidad política de la administración de Rodrigo Paz.