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6 de octubre 2006 - 00:00

Purga Lula su partido para mejorar ballottage

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Lula da Silva, ayer en Brasilia junto con el candidato a gobernador carioca Sergio Cabral, su nuevo apoyo de cara al ballottage del domingo 29.
Brasilia (AFP, Reuters, EFE) - El Partido de los Trabajadores (PT) encarará hoy la posibilidad de purgar de sus filas a los implicados en un escándalo que perjudicó la campaña para la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

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En la reunión estará en juego la cabeza del presidente de esa fuerza política, Ricardo Berzoini, apartado de sus funciones de coordinador de campaña de Lula tras el estallido del escándalo el mes pasado.

Fue el propio Berzoini quien convocó a la reunión de la Ejecutiva del PT, de 19 miembros, para «evaluar los resultados de la primera vuelta de las elecciones generales y discutir las nuevas estrategias para la campaña del presidente Lula» para el ballottage.

Lula disputará el domingo 29 la segunda vuelta de la elección presidencial contra el socialdemócrata Geraldo Alckmin.

Por lo menos cinco miembros del PT deben ser suspendidos, mientras se acentúan las presiones para que Berzoini, elegido el año pasado por los militantes con la misión de limpiar al partido de corrupción, renuncie al cargo.

  • Consejo

    «Si (Berzoini) me preguntara mi opinión, le diría que consideraría positivo su alejamiento temporario» del cargo de presidente partidario, dijo la segunda vicepresidenta del PT, la diputada Maria do Rosario. «Eso no significaría responsabilizarlo por lo ocurrido. Pero sería positivo para la campaña de la segunda vuelta. El PT precisa dedicarse a la lucha, porque lo mejor para Brasil sería la reelección de Lula», añadió.

    Sin embargo, la asesoría de prensa de Berzoini dijo que éste no piensa en dejar el cargo. «Ni se aparta ni hay movimientos para apartarlo», dijo su vocero.

    Lula, que era amplio favorito para ganar en primera vuelta, pasó las ultimas semanas a la defensiva, tras la detención de dos personas -una de ellas del PT- con 800.000 dólares, supuestamente destinados a comprar informaciones perjudiciales para Alckmin y para el gobernador electo de San Pablo, José Serra.

    Las investigaciones tuvieron amplia repercusión e involucraron a otros seis petistas, algunos de ellos allegados a Lula, y a Berzoini, que abandonó la jefatura de la campaña del presidente.

    Lula tuvo el martes pasado una conversación reservada con Berzoini. Según medios de prensa, el mandatario quiere llegar al primer debate televisivo con Alckmin, el próximo domingo, sin sentirse incomodado por la situación del PT.

    El dirigente Valter Pomar afirmó que todos los implicados en el asunto «deben ser suspendidos», para que una comisión de ética se pronuncie sobre su expulsión del PT.

    Las presiones por la renuncia de Berzoini vienen también desde el gobierno. Uno de los principales articuladores políticos de Lula, el ministro de Relaciones Institucionales, Tarso Genro, llamó la semana pasada a una «refundación» del PT.

    En tanto, Lula da Silva celebró ayer una alianza para sumar apoyo en el clave estado de Rio de Janeiro en la segunda vuelta.

    Lula recibió en la residencia oficial de la Alvorada, en Brasilia, al candidato a gobernador fluminense más votado en la primera vuelta electoral del pasado domingo, Sergio Cabral, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y quien también deberá enfrentar una segunda ronda.

  • Acusaciones mutuas

    El acuerdo entre Lula y Cabral se produjo un día después de que Alckmin cerrara un trato de apoyo en Rio de Janeiro con el polémico ex gobernador Antonhy Garotinho, que le valió críticas de políticos locales enfrentados con el ex mandatario regional.

    En tanto, las acusaciones entre los candidatos y sus partidos volvieron a subir en intensidad.

    «Hay un 'riesgo Alckmin', el riesgo de las privatizaciones», dijo Marco Aurelio García.

    El gobierno del PSDB encabezado por Fernando Henrique Cardoso, presidente de Brasil en dos períodos entre 1995 y 2002, llevó a cabo un amplio programa de privatizaciones de empresas públicas, que el PT repudió desde la oposición.

    Sin embargo, un portavoz del partido de Alckmin negó que el candidato opositor proponga nuevas privatizaciones de empresas públicas brasileñas.
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