Rebeldes juran su fidelidad a Chávez, pero no lo obedecen
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Hugo Chávez
Con todo, Figuera no cedió y planteó la posibilidad de « aportar» un grupo de «cuadros» para la construcción del PSUV, rechazando adelantar la disolución del Partido Comunista que reclama el oficialismo.
«El Partido Comunista, disuelto o no, contribuirá a la unidad de las fuerzas antiimperialistas y al desarrollo y construcción del instrumento de la revolución venezolana», argumentó.
Pero también lanzó la pelotaal campo de Chávez: «En el momento en que haya definiciones claras del carácter del partido, el PCV estará en condiciones de tomar una decisión definitiva. Eso no depende ya de nosotros, sino de la dinámica de la construcción del PSUV», lanzó.
A su turno, el líder de Patria Para Todos respondió: «Hemos tenido un comportamiento revolucionario en los momentos difíciles del país; para nadie es un secreto en este país nuestro papel jugado el 11 de abril (golpe de Estado contra Chávez), en la huelga general que desarrolló la oposición», se defendió.
«Debemos manejarnos con mucha prudencia y cuidado, y la necesidad de esa unión de las fuerzas antiimperialistas toma un peso determinante en el país», dijo Albornoz, quien declinócontinuar la polémica con Chávez ante la prensa.
Roberto Enríquez, miembro de la dirección nacional del opositor partido socialcristiano COPEI, dijo que Chávez «no intenta construir un partido político, sino un mecanismo de imposición, de ideología, de pensamiento único y de pensamiento personal».
«¿Qué puede quedar para el resto del país cuando vemos la forma como trata a sus propios aliados?», interrogó Enríquez.
El líder socialdemócrata Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática (AD), dijo que «Chávez no tiene partido y está haciendo lo posible por diluir aquellos que lo apoyaron», no para formar uno nuevo sino para evitar cualquier disenso político.
Dijo que algunos gobernadores de los tres partidos emplazados por Chávez «no le deben su liderazgo político a Chávez».
El analista político Oscar Schemel manifestó que «lo interesante de esta ruptura, e incluso de la crítica de estos sectores tradicionalmente aliados al presidente Chávez, a la agenda radical, es la falta de sintonía, no solamente con el país».



