20 de marzo 2007 - 00:00

Rebeldes juran su fidelidad a Chávez, pero no lo obedecen

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Caracas (AFP, EFE) - Tres partidos de izquierda que sumaron 1,7 millón de votos para la reelección del presidente Hugo Chávez en diciembre declinaron ayer lunes responder al desafío del mandatario para que se integren en el nuevo partido único del oficialismo o pasen a la oposición.

El Partido Comunista de Venezuela (PCV) se limitó a reiterar su posición de no aceptar ni descartar completamente su disolución para integrarse en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), tal como ordenó Chávez. En tanto, el partido Podemos, al cual el bolivariano consideró «casi en la oposición», guardó silencio y canceló su conferencia de prensa semanal de los lunes. Por último, el Partido Patria para Todos (PPT) reafirmó su fidelidad «revolucionaria» al liderazgo del mandatario: «Yo no voy a polemizar con el presidente Chávez, respetamos al presidente Chávez», dijo en rueda de prensa el secretario general del PPT, José Albornoz.

Los comunistas tienen seis diputados y una vicepresidencia del Parlamento; Podemos tiene 18 legisladores y gobierna tres estados (Aragua, Sucre y Yaracuy), mientras que el PPT tiene 9 diputados y gobierna dos estados (Guárico y Amazonas). Entre los tres alcanzaron 23% de los 7,2 millones de votos obtenidos por Chávez en los comicios del 3 de diciembre.

«He concluido que Podemos, PPT y PCV no quieren incorporarse al esfuerzo de construir el PSUV. Está bien, tienen su derecho, entonces déjennos a nosotros construirlo, sigan su camino», señaló Chávez en su programa semanal «Aló Presidente», que volvió a su horario dominical.

  • Rechazo

  • El secretario general del PC, Oscar Figuera, rechazó la disyuntiva planteada por Chávez: «No verán nunca al Partido Comunista en la oposición, siempre lo verán acompañando al líder del proceso: presidente Hugo Chávez», respondió.

    Con todo, Figuera no cedió y planteó la posibilidad de « aportar» un grupo de «cuadros» para la construcción del PSUV, rechazando adelantar la disolución del Partido Comunista que reclama el oficialismo.

    «El Partido Comunista, disuelto o no, contribuirá a la unidad de las fuerzas antiimperialistas y al desarrollo y construcción del instrumento de la revolución venezolana», argumentó.

    Pero también lanzó la pelotaal campo de Chávez: «En el momento en que haya definiciones claras del carácter del partido, el PCV estará en condiciones de tomar una decisión definitiva. Eso no depende ya de nosotros, sino de la dinámica de la construcción del PSUV», lanzó.

    A su turno, el líder de Patria Para Todos respondió: «Hemos tenido un comportamiento revolucionario en los momentos difíciles del país; para nadie es un secreto en este país nuestro papel jugado el 11 de abril (golpe de Estado contra Chávez), en la huelga general que desarrolló la oposición», se defendió.

    «Debemos manejarnos con mucha prudencia y cuidado, y la necesidad de esa unión de las fuerzas antiimperialistas toma un peso determinante en el país», dijo Albornoz, quien declinócontinuar la polémica con Chávez ante la prensa.

    Roberto Enríquez, miembro de la dirección nacional del opositor partido socialcristiano COPEI, dijo que Chávez «no intenta construir un partido político, sino un mecanismo de imposición, de ideología, de pensamiento único y de pensamiento personal».

    «¿Qué puede quedar para el resto del país cuando vemos la forma como trata a sus propios aliados?», interrogó Enríquez.

    El líder socialdemócrata Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática (AD), dijo que «Chávez no tiene partido y está haciendo lo posible por diluir aquellos que lo apoyaron», no para formar uno nuevo sino para evitar cualquier disenso político.

    Dijo que algunos gobernadores de los tres partidos emplazados por Chávez «no le deben su liderazgo político a Chávez».

    El analista político Oscar Schemel manifestó que «lo interesante de esta ruptura, e incluso de la crítica de estos sectores tradicionalmente aliados al presidente Chávez, a la agenda radical, es la falta de sintonía, no solamente con el país».

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