Sorpresivamente, ayer, Irak anunció que tenía en su poder armas químicas y bacteriológicas, algo que había negado en el informe presentado a Naciones Unidas. Se trata de grandes cantidades de ántrax y del denominado gas nervioso VX. Según el gobierno de Saddam Hussein, estas sustancias formaron parte de un programa de destrucción iniciado hace más de 10 años, pero que no fue completado en su totalidad. Ahora, en una nueva revisión, funcionarios iraquíes encontraron estos productos y lo dieron a conocer. Para los EE.UU., este hallazgo demostraría que Irak ocultó información, pero para los países que se oponen a una guerra será un elemento de colaboración con el desarme.
Un operario destruye uno de los misiles Al Samud II en Rasheed, al sur de Bagdad. El régimen iraquí continuó con la destrucción de otros seis misiles, por superar el alcance permitido por la ONU. Estados Unidos insistió en que todo es parte de un "juego de engaños".
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Al Saadi aseguró que también se había destruido un molde para fabricar ese tipo de misiles.
Según Irak, estas armas químicas y bacteriológicas formaron parte de un programa de destrucción de hace 10 años que no fue completado y que ahora, en una nueva revisión, fueron encontradas.
Más allá de que Estados Unidos acuse ahora a Irak de haber ocultado información reclamada durante años, este anuncio complica su objetivo de atacar ante las muestras de colaboración del gobierno de Hussein para la destrucción de sus misiles prohibidos y otras armas.
Washington calificó de «juego» esas destrucciones, pero la aparente buena voluntad de Bagdad fue recibida positivamente por varios países, entre ellos Francia y Rusia, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y con derecho a veto sobre cualquier acción de ese órgano.
El Consejo, donde los partidarios de una intervención militar son actualmente una minoría, debe recibir esta semana un nuevo informe del jefe de inspectores de la ONU en Irak, Hans Blix, que calificó la destrucción de misiles como un «elemento muy importante de un verdadero desarme».
Asegurando que su país «hace todo lo que puede» en el ámbito del desarme para evitar la guerra,
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