11 de junio 2012 - 21:29

Recrudece la ola de atentados y enfrentamientos armados en Siria

Tras la jornada del domingo en la que murieron 63 personas, la represión de la revuelta contra el régimen, que cumple 16 meses, y los combates entre soldados e insurgentes dejaron 87 muertos, indicó la organización no gubernamental Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El ejército bombardeó con artillería pesada la ciudad de Rastan, en la provincia de Homs (centro), la región de Hafa en la provincia de Latakia (noroeste), algunos sectores de la provincia de Idleb (noroeste) y la localidad de Al Ashara, en la provincia de Deir Ezor (este), en un intento de retomar el control de estos bastiones rebeldes, según el OSDH.

En estas mismas zonas también tuvieron lugar combates entre soldados e insurgentes, con varios ataques con bomba contra las fuerzas de seguridad, indicó la misma fuente.

Los combates se intensificaron en los últimos días en varias ciudades del país, sobre todo en Damasco, donde el Ejército Sirio Libre (ASL), formado sobre todo por desertores, está provocando las bajas más importantes para las tropas del régimen.

Por su parte, Estados Unidos teme que el régimen de Bashar al Asad esté preparando una nueva matanza en el país. El emisario de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, se declaró en tanto "gravemente preocupado", al día siguiente de la muerte de 63 personas a causa de la violencia.

Desde Ginebra, un portavoz de Annan dijo que el emisario internacional está "muy preocupado" por la situación y la escalada de violencia entre rebeldes y fuerzas del gobierno.

Poco después la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, recalcó que "Estados Unidos se une a Kofi Annan para expresar su preocupación ante las informaciones procedentes de Siria que apuntan a que el régimen estaría preparando una nueva masacre" en Haffé.

"Recordamos a los comandantes sirios una de las lecciones de (la guerra de) Bosnia: la comunidad internacional puede descubrir qué unidades son responsables de crímenes contra la humanidad y seréis considerados responsables de vuestras acciones", añadió Nuland.

Más de 14.100 personas murieron desde el 15 de marzo de 2011, cuando empezó la revuelta contra el régimen de Bashar al Asad, primero con manifestaciones pacíficas y luego con combates militares, según el balance de la OSDH.

El plan de paz del emisario internacional Kofi Annan quedó en letra muerta y las grandes potencias siguen divididas sobre la manera de resolver la crisis. Los países occidentales piden sanciones y la salida de Al Asad, mientras que rusos y chinos se niegan a cualquier tipo de injerencia en el país.

En este contexto el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, viajará el miércoles a Teherán, el principal aliado de Damasco en la región, acusado de proporcionarle armas y conocimientos para llevar a cabo la represión.

Rusia propuso una conferencia internacional, en la que también estaría Irán, para intentar salvar el plan Annan pero los países occidentales son poco favorables.

Según Moscú, esta conferencia reuniría a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia), los países de la Liga Árabe y varios vecinos de Siria.

En París, el ministro de Relaciones Exteriores dijo que Francia tendría nuevos contactos con Rusia esta semana para buscar una transición diplomática.

Francia tiene previsto acoger el próximo 6 de julio una reunión de los países del Grupo de Amigos de Siria, que no incluye Irán y en el que Rusia y China nunca han participado hasta ahora.

En paralelo, Washington, París y Londres están preparando un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU que incluye amenazas de sanción, indicaron fuentes diplomáticas el pasado 8 de junio.

Una resolución que sin embargo podría volver a ser bloqueada por Pekín y Moscú como en otras ocasiones. Estados Unidos y la Unión Europea están por su parte aplicando sanciones unilaterales contra Siria.

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