El jefe de la sección antiterrorista de Scotland Yard dimitió por haberse expuesto ante las cámaras fotográficas con un documento secreto en manos, una imprudencia que le obligó a precipitar una redada policial.
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Este hecho se suma a las investigaciones por la supuesta responsabilidad de efectivos de la Policía británica con la muerte de un manifestante durante la cumbre del G-20, y genera que surjan duras críticas a las fuerzas de seguridad.
"Presenté mi dimisión, consciente de que mi acción podría haber comprometido una operación antiterrorista importante", declaró Bob Quick en un comunicado.
La policía decidió adelantar una redada en el noroeste de Inglaterra en la que detuvo a doce sospechosos de terrorismo por miedo a que escaparan a la vigilancia policial debido al descuido de Quick.
El jefe antiterrorista fue fotografiado con un folio bajo el brazo que dejaba a la vista los nombres de 11 sospechosos - diez estudiantes de origen paquistaní y un británico--, así como los detalles sobre la vigilancia de la que eran objeto.
"Lamento profundamente los trastornos causados a mis colegas a cargo de la operación y les estoy agradecido por la forma en que se adaptaron rápidamente y con profesionalidad a un programa alterado", añadió.
El alcalde de Londres, Boris Johnson, declaró a la radio BBC que había aceptado con "gran reticencia y con tristeza" la dimisión de Bob Quick.
El titular de Scotland Yard, Paul Stephenson, dio las gracias a Quick por "su dedicación y su profesionalidad" y anunció su sustitución por John Yates, conocido por haber dirigido la investigación sobre la concesión de "préstamos" por parte de donantes ricos a los partidos para la financiación de la campaña electoral de 2005.
Las detenciones del miércoles tuvieron lugar sobre todo en el barrio de Cheetham Hill de Manchester, en la universidad John Moores de Liverpool y en la localidad de Clitheroe (Lancashire).
Según los medios de comunicación, los sospechosos planeaban atacar un centro comercial y una discoteca de Manchester y su detención estaba programada para el jueves de madrugada.
No era la primera polémica en torno a Quick. En noviembre de 2008 Quick supervisó la detención en circunstancias poco claras de Damian Green, un diputado de la oposición sospechoso de filtraciones incómodas para el gobierno.
Este caso pone aún más en aprietos a Scotland Yard, que ya está siendo investigada por su papel en la muerte de un hombre al margen de una manifestación contra el G20 en Londres la semana pasada.
Dos vídeos difundidos mostraron que el hombre había sido golpeado y arrojado al suelo por un policía antes de fallecer de un ataque cardiaco.
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