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22 de mayo 2008 - 00:00

Retomaron el diálogo de paz Israel y Siria (con mediación turca)

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Bachar al-Asad
Jerusalén (EFE, AFP, DPA, Reuters) - Israel y Siria iniciaron negociaciones de paz indirectas bajo los auspicios de Turquía, ocho años después de haberse acercado a un acuerdo que garantizaba fronteras seguras al Estado judío y el Golán al régimen de Damasco.

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«Hemos decidido proseguir el diálogo de forma seria y continua para lograr una paz completa según los términos de la Conferencia de Madrid» de 1991 de paz por territorios, anunciaron en un comunicado divulgado casi simultáneamente en Jerusalén, Damasco y Ankara.

Las partes manifestaron en el escrito «su intención de llevar a cabo estas conversaciones de buena fe y con la mente abierta» y agradecen al primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, «su papel en este proceso y su generosa hospitalidad».

Olmert dijo más tarde en un mensaje televisado que su gobierno está dispuesto a «llegar lejos en las concesiones» para resolver el conflicto y compareció ante el Parlamento para explicar la vuelta al diálogo con Siria, país al que Israel derrotó en los conflictos armados de 1948, 1967 y 1973, y con el que técnicamente continúa en estado de guerra.

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  • La mediación de Turquía -país gobernado por un partido islamista moderado, miembro de la OTAN y aliado de Israel- fue acordada en febrero por el primer ministro israelí y Erdogan en una entrevista privada en Ankara.

    Hace unas semanas, el presidente sirio, Bachar al-Asad, reveló que Olmert le había ofrecido a través de Erdogan la devolución de la Meseta del Golán -que Israel capturó en la Guerra de los Seis Días de 1967- a cambio de la paz entre sus respectivos países. Esta fórmula fue barajada en las fallidas conversaciones de Ginebra de 2000, con la mediación del entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton.

    El Golán es una meseta ubicada al nordestede Israel, donde residen unos 18.000 colonos judíos y un número similar de población autóctona drusa, fiel al gobierno de Damasco. Los representantes de los asentamientos judíos en el Golán ya expresaron su indignación con este «acto irresponsable que transferirá una tierra estratégica y colonizada al 'eje del mal'árabe».

    Aunque en la era de los misiles balísticos los analistas restan valor militar a la meseta, coinciden en que su entrega supondría para Israel la pérdida de una parte de la orilla oriental del lago Tiberíades, su principal fuente de recursos hídricos.

    Siria -principal partidario de línea dura contra el Estado judío entre los países árabes- e Israel se encuentran en estado de «no beligerancia» desde 1974, aunque desde entonces se han enfrentado en suelo libanés, y aviones israelíes han bombardeado en varias ocasiones territorio sirio.

    El último ataque se produjo el 6 de setiembre, cuando cazabombarderos israelíes destruyeron en el norte de Siria, lo que, según reveló la CIA meses después, era el embrión de una central nuclear que se construía con ayuda norcoreana. Según Damasco, el blanco del ataque era un área despoblada donde se edificaban instalaciones militares.

    La recuperación del Golán fortalecería al régimen de Damasco ante su pueblo, que aspira desde hace décadas a la integridad territorial del país. Pero lo obligaría a pagar el precio que le pide Israel: la ruptura de sus actuales alianzas con Irán, el movimiento terrorista palestino Hamas y la milicia libanesa Hizbollah, que hace dos años tuvo en jaque al Ejército hebreo durante 33 días de combates. El presidente sirio es además consciente de que sólo podrá recuperar por la vía diplomática un territorio que difícilmente arrebataría por la fuerza al ejército más poderoso de Medio Oriente.

    En esta ocasión, el diálogo puede dar un poco de aire a un primer ministro, Olmert, inmerso en un nuevo caso de corrupción y con unas negociaciones con los palestinos tambaleantes, y a un presidente Al-Asad sometido a una fuerte presión por parte de EE.UU. y la Unión Europea.

    Mientras que la izquierda israelí aplaudió el anuncio, la derecha no dudó en criticarlo como una «cortina de humo» para tapar la delicada situación del jefe de Gobierno ante la Justicia.

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