El proyecto de reactivación de Bush se basaba en un fuerte recorte de impuestos, sobre todo a los dividendos accionarios, y se lo juzgó como necesario para relanzar la todavía débil economía norteamericana tras la recesión de 2001. La oposición demócrata había objetado el plan presidencial, anunciado hace varios meses, por considerarlo beneficioso sólo para los sectores más ricos.
La votación en el Senado se realizó a pocas horas del envío al Congreso por parte de Bush de un presupuesto complementario de u$s 74.700 millones de dólares para financiar la guerra contra Irak. Según analistas, estos dos elementos combinados (recorte masivo de impuestos, gasto bélico adicional) creaba
Algunos observadores afirmaron que el costo final de la guerra será mucho mayor y que asumir estos gastos junto con la propuesta de recorte de impuestos por
La mayoría de los miembros del Congreso, incluso los que se oponen a la guerra, han indicado que aceptarán el costo del conflicto y el período posterior, pero a algunos les preocupa el impacto en el presupuesto y en la tambaleante economía.
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