Rio de Janeiro (AFP, LF) - El poder de fuego de los narcotraficantes supera al de la policía y obligó a crear una zona de exclusión aérea sobre las favelas de esta ciudad, según informes de prensa publicados ayer.
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El teniente coronel Pinheiro Neto, del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la policía militar, subordinada al gobierno del estado de Rio, admitió en declaraciones al «Jornal do Brasil» que los narcotraficantes poseen armas antitanques, ametralladoras antiaéreas y fusiles que les permiten alcanzar blancos con precisión a una distancia de 1.300 a 1.500 metros.
«Necesitamos reequiparnos tanto en términos de armamento como de comunicación y de sistemas de inteligencia», dijo el oficial.
Según el diario, el BOPE posee dos tipos de fusiles, mientras que los traficantes cuentan con ocho, además de subametralladoras Uzi y explosivos.
Entrenamiento
«Para luchar contra el narcotráfico, la policía necesita armas de más calidad y más entrenamiento», dijo Ronaldo Leao, del Núcleo de Estudios Estratégicos de la Universidad Federal fluminense.
Ese entrenamiento de la policía debería permitir la ocupación permanente de esos lugares como el complejo de favelas del alemán, para lo cual serían necesarios 1.200 uniformados bien preparados.
El poder de fuego de los narcotraficantes trajo también una fuerte preocupación por la seguridad de vuelo de helicópteros.
«Volar en Rio pasó a ser un riesgo, especialmente en las zonas críticas de conflictos como las favelas, donde se sabe que el narcotráfico dispone de armas de guerra», dijo Fernando dos Santos, del sindicato nacional de empresas de taxi aéreo, al diario «O Globo».
Dos Santos explicó que hasta el año pasado los ataques de los traficantes de drogas se limitaban a los helicópteros de la policía, pero que ahora todos son blanco de disparos y eso los ha obligado con frecuencia a salir del corredor aéreo asignado por los controles de vuelo.
El reporte de «O Globo» relata el caso de un helicóptero civil que fue alcanzado por dos balas el pasado 28 de diciembre, cuando se disponía a aterrizar en el Aeropuerto Internacional Tom Jobim. No se registraron víctimas y el aparato pudo aterrizar sin problemas.
La agencia nacional de aviación civil registró desde octubre de 2006 el impacto de balas en seis aeronaves, según el diario.
Rio de Janeiro enfrenta una espiral de violencia criminal y las autoridades de este estado está discutiendo con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva el envío del ejército para ayudar en los patrullajes. En enero el gobierno mandó unos 600 hombres de la fuerza nacional de seguridad (policial) y luego aprobó a otros 400.
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