En la madrugada del martes, un grupo de hombres armados con fusiles atacó el presidio de Bangú III. En ese penal, se encuentran recluidos dos «capos» del tráfico de drogas y armas en Rio de Janeiro, y la acción tendría como objetivo promover una fuga en masa. En el interior del penal, los presos desataron un motín y tomaron dos agentes penitenciarios como rehenes, quienes solamente fueron liberados en la mañana de ayer. La gobernadora aseguró que los servicios de inteligencia de la Secretaría de Seguridad tenían informaciones sobre una tentativa de rescate de traficantes o una fuga en masa de Bangú III, y por ello los agentes estaban preparados para rechazar un ataque.
Luego de esa tentativa, desconocidos llevaron terror por varios puntos de la ciudad, llegando a arrojar una granada en la entrada de un moderno centro comercial, sin dejar víctimas.
Ya en la madrugada, los marginales atacaron con disparos de fusil la fachada del Palacio Guanabara, sede del gobierno provincial, aunque tampoco provocaron víctimas.
También fueron atacados a balazos una comisaría de la policía civil en el centro de la ciudad y varias patrullas de la policía militar. En uno de esos ataques, un agente de 52 años pereció a causa de los disparos y otro está hospitalizado en estado sumamente grave.