Luego de varios golpes al corazón de su gestión que incluyó el arresto del viceministro de Turismo y la renovación de parte de su gabinete, la presidente brasileña, Dilma Rousseff, afirmó que recibió con "tranquilidad" su caída en una encuesta de opinión pública y que ello no alterará su estrategia de gobierno.
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"Creo que tenemos que ver las encuestas con respeto, es importante saber que hubo una variación, pero uno no puede pautar su accionar sólo por las encuestas", señaló la mandataria.
La aprobación de Rousseff cayó del 73 por ciento al 67 por ciento entre marzo y fines de julio, de acuerdo con una encuesta realizada por la consultora IBOPE, que detectó asimismo una baja del 56 por ciento para el 48 en la imagen del gobierno.
Las mediciones de opinión pública "suben y bajan y nosotros continuamos, las veo con mucha tranquilidad", agregó la Jefa de Estado que realiza una gira por la región noreste.
El gobierno enfrentó varias crisis políticas que desembocaron a la renuncia de dos ministros y un viceministro, todos envueltos en sospechas de corrupción, lo que desató fuertes críticas de la oposición.
El bloque legisladores de la oposición anunció hoy que comenzó a procurar firmas en apoyo a la creación de una "Comisión Parlamentaria de Investigaciones sobre la Corrupción" en el gobierno.
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