8 de marzo 2002 - 00:00

Rumores de un cambio general del gabinete

San Pablo - Con la ruptura de su coalición de gobierno, el presidente Fernando Henrique Cardoso ingresa debilitado a la última etapa de su mandato, cada vez menos seguro de que podrá hacer elegir a su sucesor preferido, su ex ministro de Salud, José Serra, en los comicios de octubre.

Además, el portazo del Partido del Frente Liberal (PFL) y la consolidación de Serra como único candidato del gobierno acotan el espacio en el que se mueve el ministro de Economía, Pedro Malan, demasiado liberal a los ojos de su ex colega de gabinete. Tanto es así que los asesores de Malan tuvieron que salir a desmentir la renuncia del ministro, un técnico que, a pesar de los pedidos de Cardoso, no quiso afiliarse al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

• Rumores

Durante toda la jornada hubo fuertes rumores sobre un drástico cambio de gabiente, que aumentaron la incertidumbre tanto en la Bolsa de San Pablo como en la cotización del dólar. Algunos decían que una movida semejante podría aplacar el impacto político de las renuncias de los cuatro ministros del PFL; otros especu-laban con que Cardoso estaba fastidiado por el desenlace de la peor crisis política desde que está en el gobierno, el 1 de enero de 1995.

En realidad, la crisis alcanzó una dinámica que pareció no haber sido prevista por el presidente: el martes, antes de viajar a Panamá, Cardoso calificó el enojo de sus aliados como «una tormenta en un vaso de agua». Al día siguiente, cuando comprendió que la amenaza del PFL venía en serio, cambió toda su agenda en Panamá y hasta acortó su visita para intentar una negociación de última hora.

Nada de eso fue suficiente: el PFL, un partido acostumbrado a manejar poder, decidió retirar sus cuatro ministros y más de 2.000 funcionarios ante el pedido de su candidata a presidente, Roseana Sarney.

La dama, gobernadora del estado de Maranhao, se sintió «violentada» por el allanamiento policial que el viernes pasado puso patas para arriba la sede de la empresa que comparte con su marido,
Jorge Murad, conocido en su terruño como «Jorge Primero». El apelativo alude a que todos los asuntos importantes del gobierno de Maranhao deben pasar, primero, por Jorge Murad, el superministro de su propia esposa, la gobernadora.

Los policías buscaban pruebas de una supuesta vinculación de esa empresa a un millonario fraude con proyectos financiados por el gobierno nacional en la región amazónica. Aunque el gobierno alegó que la policía federal sólo cumplía órdenes de un juez, Roseana Sarney atribuyó el allanamiento a una maniobra política de «la banda colérica del PSDB», en alusión a Serra y su compacto grupo de asesores, que, dicho sea de paso, son especialistas en la producción de even-tos políticos de toda clase.

• Ultimátum

Como sus compañeros de partido dudaban en abandonar el calor de los cargos, el martes Roseana Sarney los puso contra la espada y la pared: los amenazó con renunciar a su candidatura si no rompían con Cardoso.

La decisión debió haber sido dolorosa para esta gente: hace 38 años, desde el golpe militar de 1964, que el PFL, antes bajo el nombre de ARENA, estaba en el poder.

Con el retorno a la democracia, en 1985, ocuparon literal-mente el gobierno con
José Sarney, el padre de la candidata, y luego se aliaron con Fernando Collor de Mello, Itamar Franco y Fernando Henrique Cardoso.

Ahora, ellos van por más: quieren ganar la elección presidencial del 6 de octubre y ayer firmaron una declaración de guerra contra el ex ministro José Serra. «Una cosa es segura: nunca votaremos por Serra», confió el líder del bloque de diputados del PFL,
Inocencio Oliveira, en un tiro por elevación a Cardoso, ya que el primer deber de un presidente que deja el cargo es hacer todo lo posible para que lo suceda el más fiel de sus amigos.

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