Un barco de guerra norteamericano llegó ayer al puerto de Batumi, en el Mar Negro. Rusia y la OTAN se muestran ahora los dientes enviando flotas al convulsionado Cáucaso.
Moscú (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - La presencia de naves de guerra rusas y estadounidenses en aguas del Mar Negro aumentó ayer la tensión en el Cáucaso, al tiempo que la comunidad internacional pidió al Kremlin que anule su reconocimiento de las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia como Estados independientes.
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El comandante de la flota en la base de Novorossisk, Serghei Miniailo, informó ayer que un grupo de naves de la flota rusa del Mar Negro arribó a las aguas territoriales de Abjasia. El alto oficial justificó que la presencia de las naves tiene por objetivo «apoyar la paz y la estabilidad en el lugar y en sus aguas».
«Estamos controlando las aguas territoriales de Abjasia y los espacios adyacentes para no permitir el transporte de armas», explicó. Por su parte, el vicejefe del Estado Mayor, Anatoli Nogovitsin, afirmó que Rusia no enviará barcos adicionales al Mar Negro, pese a que reiteró la « preocupación» que genera la presencia de 18 naves de la OTAN en la zona con el objetivo oficial de realizar «maniobras».
En ese escenario dominado por la inestabilidad, Estados Unidos debió ayer desviar un buque de guerra que iba cargado con ayuda humanitaria para Georgia. La nave se dirigía al puerto de Poti, controlado por el Ejército ruso, desde Batumi, cerca de la frontera con Turquía, según informaron medios georgianos. El domingo ya había llegado el primer buque de guerra, el destructor USS McFaul.
Mientras tanto, el Consejo de la OTAN, integrado por los embajadores de los 26 países miembros de la Alianza, condenó «la decisión de la Federación Rusa de reconocer las regiones georgianas de Abjasia y Osetia del Sur y pide a Rusia que revierta su decisión».
Violación
La medida, anunciada el martes por Moscú, «viola varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que apoyó a la integridad territorial de Georgia, y es inconsistente con los principios fundamentales de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) en los que se basa la estabilidad en Europa», agregó el documento.
El texto de los embajadores destaca también que «la recuperación, la seguridad y la estabilidad de Georgia son importantes para la alianza», en una advertencia contra cualquier intento ruso de desestabilizar el país.
«Las acciones de Rusia ponen en duda su compromiso con la paz y la seguridad en el Cáucaso», continuó el texto, que finalmente sentencia: «La OTAN pide a Rusia que respete la integridad-territorial de Georgia».
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, denunció el reconocimiento de la independencia porque «apunta a un cambio unilateral de las fronteras» y llamó a Rusia a retirar «sin demora» sus fuerzas militares de Georgia «hasta las líneas anteriores al estallido de las hostilidades». Francia, presidenta de turno de la Unión Europea, también acusó a Moscú de haberse puesto «fuera de la ley internacional» en Georgia y de tener «otros objetivos» después de Osetia del Sur y Abjasia, entre los que figurarían « Crimea, Ucrania, Moldavia».
En medio del remezón en el tablero internacional, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, viajó a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai, que se celebra desde hoy en la capital de Tayikistán, Dushanbe, donde buscará apoyo de los países del Este, especialmente China, ante la crisis.
Durante la cumbre y con el propósito de buscar respaldo, el mandatario ruso explicará las razones de la intervención militar en Georgia y su decisión de reconocer a esas regiones como independientes.
En esa línea, Medvedev defendió la decisión rusa y aseguró que la misma había sido adelantada a Occidente por el Kremlin.
La revelación, informada por la agencia de noticias «Interfax», fue hecha por el mandatario a la canciller alemana, Angela Merkel, en una conversación telefónica, en la que también reiteró que su país cumplió con los compromisos asumidos en el plan de seis puntos negociado con Francia para resolver pacíficamente la crisis en el Cáucaso.
En un artículo publicado ayer por el diario «Financial Times», Medvedev comparó el reconocimiento de Abjasia y Osetia del Sur con la independencia de la ex provincia serbia Kosovo, al afirmar que «en materia de relaciones internacionales no se puede aplicar una regla para unos y otra diferente para otros». Después del reconocimiento «irregular» de la independencia kosovar, «resultaría difícil explicar a los ciudadanos de Osetia del Sur y de Abjasia que lo que es bueno para los albanokosovares no es bueno para ellos», concluyó Medvedev en la nota.
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