Seis días después, Bush lanzó una advertencia concreta: si Irak no elimina sus armas de destrucción masiva, deberá atenerse a «las consecuencias», amenazó a Hussein.
Tras los atentados del 11 de setiembre de 2001, la administración Bush endureció su discurso y advirtió que, desde ese momento, se iniciaba un combate contra los grupos terroristas, calificación que incluía a todos aquellos regímenes que pudieran proporcionar armamentos a las organizaciones que propician la lucha armada.
En enero de 2002, en un discurso sobre «el estado de la Unión» que satisfizo al ala más radical del gobierno estadounidense, Bush denunció la existencia de un
Dejá tu comentario