Con el anuncio de Köhler, hecho en una alocución a la nación a la hora de mayor audiencia, acabaron dos días de suspenso en los que Alemania esperó la decisión del jefe del Estado, que debía, a más tardar hoy, hacer uso de su prerrogativa de convocar las elecciones.
El presidente agotó el plazoque tenía de tres semanas porque, como dijo en su discurso, quiso consultar con todas las partes.
Al final se convenció de que
La Constitución alemana no permite la autodisolución del Parlamento y obliga para ello a seguir vías indirectas como pedir y perder un voto de confianza.
La contrincante de Schröder en la carrera electoral, la presidenta de la
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