Entre los recortes figuran, por ejemplo, la rebaja del período de prestación del subsidio del paro, del máximo de 32 meses actual a un máximo de 18 meses, pero sólo para los mayores de 55 años, pues la regla deberá ser limitarlo a un año.
Los desocupados crónicos quedarán equiparados a los perceptores de la ayuda social, a quienes asimismo se les presionará para que acepten los denominados «miniempleos», de baja remuneración. En cuanto a las jubilaciones, uno de los problemas de futuro más graves, la Agenda 2010 propone prolongar la vida laboral y adaptar la edad real de jubilación, de actualmente en torno a los 62,5 años, a los 65 años que establece la ley, lo que implica dar marcha atrás a los numerosos incentivos de prejubilación utilizados desde la década de los ochenta.
En el capítulo sanitario, las herramientas principales para reducir gastos consisten en recortar el catálogo de prestaciones, crear una mayor competencia entre las mutuas, reducir gastos en las administraciones y eliminar una serie de subsidios.
Las propuestas deberán todavía superar los trámites legislativos, es decir, ser aprobados por el Bundestag, la Cámara baja en la que el gobierno sólo tiene una mayoría de cuatro votos, y el Bundesrat, donde domina la oposición.
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